
Kiko Rivera se enfrenta a un nuevo contratiempo en una etapa ya de por sí convulsa. Además de la reciente guerra mediática que mantiene con su exmujer Irene Rosales y la controversia suscitada por el evidente estado de abandono en el que se encuentra la finca Cantora, el DJ ha sufrido el robo de su vehículo de alta gama. Este incidente se produce escasos días después de que sorprendiera a su actual pareja, Lola García, con un espléndido regalo de cumpleaños: una motocicleta Vespa valorada en más de 5.000 euros.
Ha sido el propio hijo de Isabel Pantoja quien ha querido hacer pública la noticia a través de sus redes sociales. Con un semblante que reflejaba una evidente tristeza, aunque manteniendo la calma, ha publicado un vídeo este viernes en su perfil de Instagram para relatar el suceso. En dicha grabación, ha revelado que la sustracción tuvo lugar durante la noche en la localidad sevillana de Tomares. Inmediatamente después del hurto, se dirigió a las dependencias policiales para formalizar la correspondiente denuncia.
Con el objetivo de agilizar la búsqueda y recuperar su propiedad, Rivera ha facilitado todos los datos descriptivos posibles. Se trata de un modelo Audi Q7 de color gris, del cual también ha proporcionado la matrícula exacta a sus seguidores. "Lo digo por aquí, por si alguno lo ve, que se ponga en contacto directo con la Policía, que ya está denunciado, ya está en manos de quien tiene que estar", ha explicado en su vídeo. Su intención es que el mensaje se comparta masivamente para multiplicar las posibilidades de dar con su paradero.
La pérdida material ha supuesto un duro golpe anímico para Kiko. En su mensaje, no ha dudado en compartir su frustración ante la situación. "Me da mucha rabia porque detrás de cada coche hay un esfuerzo, horas de trabajo, es una herramienta necesaria hoy en día para todo", ha confesado con impotencia. A pesar de este revés económico y personal, ha querido extraer una lectura reconfortante de las circunstancias, aliviado por no haber sufrido daños físicos durante el robo. "Lo importante es que no nos ha pasado nada a ninguno", ha afirmado.
Este robo se suma a la constante presión mediática que rodea a su figura. Las tensiones nunca han dejado de estar presentes en su día a día, especialmente tras salir a la luz las imágenes que demuestran el deterioro de la propiedad familiar que un día fue el gran símbolo del clan. Aun así, Kiko Rivera parece dispuesto a afrontar este nuevo obstáculo con resignación, cerrando su mensaje con una frase que resume su actitud ante la adversidad: "La vida sigue, qué le vamos a hacer".
