
¿Quién ha hecho el casting de la presente edición del programa? Hay que identificarlo y ponerlo a disposición judicial. Podemos aceptar que entre las parejas seleccionadas haya una aburrida que no aporte nada de interés al desarrollo de los programas, pero es que en esta ocasión la proporción se ha invertido y la mayoría de concursantes son insufribles, una plusmarca que será difícil de superar en el futuro.
Aquí, los únicos que hacen honor a la categoría del programa son Leila y Atamán, una pareja encantadora dispuesta a hacernos pasar grandes noches de emoción. Los demás podrían haberlos facturado para España al segundo programa y nadie hubiera lamentado la ausencia.
¿Qué ha pasado esta semana?
Pues no ha pasado nada, señora, relájese. Hay prospectos interesantes que veremos si se confirman el próximo lunes, en las hogueras en las que los ingenieros y las catedráticas verán lo que han estado haciendo sus parejas estos días. Por lo demás, si alguien se incorpora ahora a esta edición no hace falta que vea ningún programa anterior. Basta con que lea este informe de situación:
Atamán y Leila. Nuestra esperanza de que La Isla de las Tentaciones va a seguir ofreciendo el gran espectáculo de cuernos e histeria desatada que todos esperamos. Ella "fluye", pero él no. De hecho, comienza a tener problemas para fluir por el hueco de las puertas de Villa Montaña y eso que la bella canaria aún no ha roto a "fluir" de verdad. Son, de largo, nuestros favoritos.
Luis y Julia. Nunca debieron entrar a la isla. Ella llora mucho y él, a veces, también. ¡Pero aquí no se viene a llorar de pena, chavales! Se viene a otra cosa muy distinta que ni él ni ella están dispuestos a ofrecer. Luis no es el lápiz más afilado del estuche, cosa rara en un hombre de 27 años que se dedica a ir al gimnasio y a concursar en certámenes de belleza masculina, pero así es. Julia es una joven reflexiva, con una rica vida interior, que deambula por las habitaciones de la villa rumiando su pena y llorando a la menor oportunidad. Son insufribles los dos.
Alex y Ainhoa. El mayor error de un casting televisivo en la historia reciente. Si los enemigos de Telecinco se hubieran unido para destrozar su audiencia no lo hubieran hecho mejor. Los dos lloran mucho. Ella, de hecho, no hace otra cosa y amenaza con irse para su casa en cualquier momento. Esperamos que cumpla su palabra y nos deje en paz.
Cristian y Mar. Otra pareja sin gracia y con muy pocas cosas que ofrecer, a tenor de cómo están viviendo la experiencia. Cristian no se deja achuchar por ninguna soltera y ella llora de vez en cuando, tal vez para solidarizarse con sus amigas y formar un coro de jóvenes plañideras que no hubieran desentonado en un cuadro de Murillo. Mar tiene algo que nos permite albergar cierta esperanza. Hay que esperar a que su novio empiece a frotarse con las lobas de su villa, porque igual nos regala una venganza espectacular.
Lucas y Yuli. Otro motivo de ilusión. Ella es argentina y le gusta coquetear y disfrutar de la vida. A su novio, en cambio, le parece mal todo lo que haga ella en materia de hombres. ¿No es maravilloso? Acaban de llegar y no han tenido tiempo de desarrollar todo lo que llevan dentro, pero las perspectivas son muy prometedoras. Estamos profundamente decepcionados pero ante nosotros se abre una ventana de esperanza. Leila y Yuli merecen que nos congreguemos el próximo lunes ante la pantalla de Telecinco para asistir a la primera hoguera. A ver si el tostonazo éste comienza a despegar.

