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Katy Mikhailova

Los despidos del grupo que controla Gucci

Kering, empresa que incluye a Gucci, está inmersa en un plan de desinversiones para deshacerse de varios de sus servicios.

Katy Mikhailova
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Kering, empresa que incluye a Gucci, está inmersa en un plan de desinversiones para deshacerse de varios de sus servicios.
Imagen de Gucci con Carlota Casiraghi

Pinault Printemps Redoute, PPR, ahora llamado Kering, la empresa que lidera la firma Gucci entre otras, comenzó en 2013 un plan de desinversiones con el fin de deshacerse de La Redoute, el mayor activo de Recards, la famosa plataforma de venta ropa online y por catálogo.

Tal cambio de nombre se debió a la decisión del grupo de pasar de la distribución de productos de lujo a la incorporación del lifestyle y marcas de ropa para el deporte. También el cambio de nombre se debe a que a Printemps lo eliminaron del grupo en 2006 y que, respecto a La Redoute, tienen intención de vender la enseña a sus directivos una vez calmada la situación de los 1.170 trabajadores que tienen previsto despedir de un total de 3.400 personas.

Este plan de desinversiones fue el culpable, en parte, de situar al grupo Kering en el sexto puesto de las empresas de lujo con mayor facturación, por detrás de LVMH, Richemont, Estée Lauder, Luxottica y Swatch, según la consultora Deloitte. De hecho, la cifra de negocio de Kering alcanzó en su último ejercicio fiscal un total de 5.834 millones de euros, frente a los 14.600 millones de euros de LVMH, tal como indica la consultora. En efecto, hace un año, el tercer puesto del ranking, hoy ocupado por Estée Lauder, pertenecía a Kering.

El plan de desinversiones, en marzo del año pasado, consistía en eliminar La Redoute y sacar a la bolsa Fnac, tal como ocurrió en junio. Claro que al grupo francés, presidido por Fançoise Pinault, el centrarse en demasía en las líneas de ropa deportivas no le salió demasiado bien, pese a haberse focalizado en el 80% que posee de Puma y controlar la expansión de la marca de surf y esquí Volcom.

En lo que respecta a La Redoute, de momento han paralizado su venta hasta que no resuelvan las negociaciones con los empleados que podrían ser despedidos. De hecho, Kering ofrece 20.000 euros –que en un principio fueron 15.000– a aquellos empleados que renuncien voluntariamente a su trabajo además de una indemnización de un mínimo de 750 y un máximo de 1.200 euros por mes trabajado. Se prevé un total de 1.178 despidos por parte de Kering para deshacerse de una vez por todas de La Redoute.

Sin embargo, lo sorprendente es que La Redoute abrió su primer punto de venta físico en Liverpool el pasado 22 de mayo. Y están a la espera de que Nathalie Balla, consejera delegada de La Redoute, y Eric Courteille, secretario general de Recads, división de distribución de La Redoute, puedan comprar definitivamente La Redoute una vez calmado el clima de los despidos.

En suma, el plan de reorganización de la empresa que controla firmas como Gucci, Bottega Veneta, Alexandra McQueen y otras más consiste en acabar con el negocio de la distribución y centrarse únicamente en las dos divisiones que componen el grupo.

Lo cierto es que ofrecen muchas ventajas al personal que quieren despedir, con lo que no se entiende muy bien por qué aun se sigue retrasando el despido. Se prevé el despido de un tercio de su plantilla antes de 2017. Por el momento, y a pesar de la fuerte competencia de LVMH, Kering ha perdido el liderzago de las 3 empresas de lujo más importantes de todo el mundo. Aun recuerdo la eterna lucha por conseguir Gucci, en los tiempos en los que estaba en manos de Invest Corp –tras comprarlo por dos duros a los Gucci, que habían llevado a la ruina a la empresa entre asesinatos con sicarios, cárceles, infidelidades y demás locuras–, entre Arnault y Pinault. Este último consiguió hacerse con la marca italiana, y Arnault aun no duerme tranquilo pensando en la doble G que tanto adora Cristiano.

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