
El verano trae el calor y, con él, las tardes de piscina o playa y, para ello, los complementos más utilizados son las chanclas y las toallas. Hay que recordar que los calzados abiertos favorecen la circulación, descongestionan y son una forma llevadera de hacer frente al calor, tanto que incluso los griegos las usaban para caminar por el Ágora y los romanos para andar por casa. De hecho, desde que se tiene constancia de su existencia han ido evolucionando en sus materiales y formas, pero siguen siendo clave en los atuendos de verano. Se puede considerar las chanclas como una prenda atemporal, que sobrevive las tendencias de moda año tras año. Solo hay que entender que son sinónimo de libertad y comodidad pero, ¿Opinan lo mismo los pies? A corto plazo si, ya que estarán más cómodos y frescos durante el verano, pero el uso prolongado de este tipo de calzado puede tener graves consecuencias a largo plazo.
Pero entonces, ¿Qué zapatos se deben utilizar en verano? Las chanclas no están completamente descartadas, pero sí es importante su uso por un tiempo limitado y no son recomendables para largos paseos y caminatas. Esto significa que se pueden llevar para bajar a la playa o a la piscina, pero no es apropiado vivir en chanclas. No obstante, el calzado más adecuado varía en función de la actividad de cada uno, por ejemplo, para la ciudad, debe ser de piel, cómodo, flexible y que transpire. Para la montaña, calzado deportivo, y para la playa lo importante es que se sujete al talón.
En general, hay que tener en cuenta que uno de los principales problemas con este tipo de calzados están los ocasionados por la mala calidad de sus materiales. Otro inconveniente es la hinchazón de los pies con el calor del verano, que los hace más susceptibles a ampollas y rozaduras, pero lo fundamental es que la estructura del propio zapato hace que la suela no amortigüe el impacto contra las superficies duras y éste recaiga sobre los músculos. Por este motivo, su parte inferior, al ser plana y fina, puede provocar diferentes lesiones al dar la zancada, como dolores en las rodillas, la espalda y la cadera. Además, se tiende a aplanar el pie en exceso si no hay una estructura, sobre todo en el caso de las mujeres que son más flexibles.
Lo que es cierto es que, antes de criticar o alabar en exceso este tipo de calzados hay que recordar que se utilizan solamente durante en verano, al ser un tipo de calzado que deja todo el pie abierto. Entones, ¿Cuáles son las ventajas de las sandalias? ¿Y las desventajas de usarlas? Estos calzados son populares por su comodidad y facilidad de uso, especialmente en climas cálidos y situaciones informales. Sin embargo, su uso excesivo puede tener implicaciones negativas para la salud de los pies y la postura general del cuerpo.
Pros de usar chanclas en verano
- Comodidad y frescura: Las chanclas permiten que los pies respiren, lo que es ideal en climas cálidos. Su diseño abierto ayuda a mantener los pies frescos y secos, reduciendo el riesgo de infecciones por hongos y malos olores.
- Favorecen la circulación al ser un calzado abierto.
- Facilidad de uso: Son fáciles de poner y quitar, lo que las hace convenientes para actividades cotidianas como ir a la playa, la piscina o simplemente estar en casa.
- Economía: Generalmente, las chanclas son asequibles en comparación con otros tipos de calzado, lo que las convierte en una opción económica para muchas personas.
- Versatilidad: Están disponibles en una amplia variedad de estilos y colores, lo que permite combinarlas con diferentes atuendos casuales.
- Permiten ir a la moda sin necesidad de llevar zapatos con un tacón muy alto.
Contras de las chanclas
- Problemas posturales: El uso prologando de las sandalias puede provocar problemas de postura si no se lleva un calzado de calidad. Pero, siempre que se escoja un calzado con suelas anatómicas esta desventaja se verá solventada.
- Falta de soporte: La mayoría de las chanclas carecen de soporte adecuado para el arco del pie y amortiguación, lo que puede provocar dolor en los pies, tobillos y espalda con el uso prolongado. Este diseño inadecuado puede contribuir a problemas como fascitis plantar y otras dolencias musculoesqueléticas.
- Riesgo de lesiones: Debido a que las chanclas no sujetan el pie de manera firme, hay un mayor riesgo de tropezar y caer. Además, al caminar con chanclas, los dedos tienden a hacer un esfuerzo adicional para mantener el calzado en su lugar, lo que puede causar tensiones innecesarias y lesiones.
- Dedos en garra: El gesto de caminar consiste en alternar un pie en el suelo con otro que vuela en cada paso. Este tipo de calzado obliga a realizar "garra" con los dedos en cada fase de vuelo para no perder la chancleta. Este gesto no es fisiológico y genera una mayor tensión tanto en dedos como en la planta del pie.
- Sequedad de la piel: Puede ayudar a que la piel se reseque al estar constantemente al aire libre.
- Exposición al sol y a los elementos: Los pies están más expuestos a factores externos como el sol, lo que puede causar quemaduras solares, y a objetos que pueden causar cortes o moretones. Además, la exposición de los talones y los dedos al aire puede hacer que aumenten las lesiones cutáneas, especialmente si no se tiene una rutina de belleza diaria.
- Desgaste rápido: La durabilidad de las chanclas suele ser limitada. El material de suela blanda y el diseño abierto pueden desgastarse rápidamente, especialmente si se usan con frecuencia en superficies duras.
Usar chanclas de calidad para evitar las desventajas
El primer paso para evitar todas las desventajas es, precisamente, elegir unas chanclas de buena calidad. Es cierto que el precio podrá ser superior, pero la calidad será increíble, tanto que uno podrá pasarse el día en chanclas y no tener ningún tipo de problema en los pies. Pero lo más importante también es que tengan un amarre en el tobillo ya que así se conseguirá más estabilidad y seguridad al pie.
También es importante comprobar que la suela esté acolchada y que la suela no esté a ras de suelo, hay que tener en cuenta que siempre se recomienda tener una pequeña elevación para ayudar a la circulación de las piernas. Por último, también hay que fijarse en que las piezas de las chanclas estén cosidas y no pegadas. Es cierto que existen algunos pegamentos muy resistentes, pero si las uniones están cosidas, durarán aún más tiempo.