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Consejos para conservar la lechuga fresca mucho tiempo

La lechuga es una de las verduras que no falta en ningún hogar. ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Cómo conservarla fresca más tiempo?

La lechuga es una de las verduras que no falta en ningún hogar. ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Cómo conservarla fresca más tiempo?
Una lechuga plantada a punto de ser recogida. | Pixabay/CC/HolgersFotografie

La lechuga es un imprescindible por muchos motivos, destaca el hecho de que es un alimento saludable, es ligera y se puede preparar un plato con ella rápidamente. Sin embargo, no siempre es fácil mantener la lechuga fresca en casa. Además, pocas verduras y hortalizas gozan, en general, de tan mala fama como la lechuga. Habitualmente ocurre por su falta de sabor.... pero es enormemente crujiente, que es un punto positivo.

No obstante, las lechugas suelen contar con un problema: una vida útil más bien corta. Por eso también es frecuente que la industria alimentaria haya insistido en los preparados de ensalada, envasados al vacío o en atmósfera protectora, para que dure más de la cuenta. Si bien es cierto que todo cambia cuando uno compra una lechuga entera que, si uno no se anda con cuidado esta se pondrá blanda, mustia e incomestible y acabará en la basura.

Si bien es cierto que no se puede vivir solamente a base de ensaladas... existen numerosas recetas donde se puede utilizar la lechuga. Por ejemplo, en los clásicos ssam de panceta coreanos, en hamburguesas e incluso con wraps, sustituyendo a las tortillas de trigo de estos por hojas de lechuga. Más allá de eso, existen numerosos consejos para lograr que la lechuga aguante más de 60 días sin estropearse.

Beneficios de comer lechuga fresca

La lechuga es un alimento muy saludable que contiene vitamina C, folatos y provitamina A. Y, aunque en menor proporción, contiene tiamina y vitamina E. En cuanto a los minerales, su aporte no es tan significativo, pero sí contiene potasio, calcio y fósforo. Además, gracias a su alto contenido en agua y bajo contenido en carbohidratos, grasas y proteínas, la lechuga aporta muy pocas calorías.

Pero además de eso, la lechuga puede ayudar a hacer la digestión, es diurética y, además, posee propiedades relajantes, lo que contribuye a combatir el insomnio. La lechuga se puede consumir sola, como snack, pero sobre todo es el ingrediente estrella de muchas ensaladas.

¿Cómo conservarla adecuadamente en casa?

  • La lechuga necesita que no haya mucho flujo de aire y humedad para mantenerse fresca. Eliminar el aire ayuda a prevenir la oxidación, que es la causa de que cambie de color.
  • En la nevera, hay que evitar que las hojas toquen las paredes.
  • La lechuga tolera el frío, pero no a muy bajas temperaturas. Por ello, se debe guardar en los cajones o estantes más bajos de la nevera, donde la temperatura es más elevada.
  • No debe conservarse al lado de otras frutas y hortalizas, como el plátano, las manzanas o los tomates, ya que durante el proceso de maduración desprenden un etileno que puede acelerar también la maduración de la lechuga y, por consiguiente, que se estropee.
  • Se le puede añadir un poco de zumo de limón o vinagre, ya que, su toque ácido, ayuda a la conservación.

Trucos para conservar lechuga fresca

Uno de los mejores trucos es bastante sencillo y, para ponerlo en práctica se necesita un poco de alcohol, el cuello de una botella de plástico y su tapón y una bolsa de plástico. Lo que se debe hacer es cortar la base de la lechuga y empapar ligeramente un trozo de papel de cocina en alcohol, colocándolo en la base. Se puede hacer también con agua fría, pero el alcohol contribuye a que la pudrición sea más lenta. Después, hay que meter la lechuga en una bolsa y se hace un cierre hermético improvisado con el cuello de una botella de plástico. Para ello, es importante cortar solo el cuello, colocándolo a modo de cierre en la bolsa, sacando todo el aire, luego tan solo hay que cerrar con el tapón y la lechuga estará lista para aguantar en la nevera lo que haga falta.

Otro de los mejores trucos para conservar fresca una lechuga es lavarla y secarla bien antes de guardarla. No hay que olvidar que la humedad excesiva es una de las principales causas de deterioro en las hojas, por lo que después de lavarla es importante secarla cuidadosamente con una centrifugadora de vegetales o con papel de cocina, retirando el máximo de agua posible. Las hojas deben quedar limpias y libres de humedad para reducir el riesgo de que se ablanden o descompongan rápidamente. Después de secarla, es ideal almacenar la lechuga en un recipiente hermético o una bolsa de plástico con cierre. También es importante colocar una hoja de papel de cocina ya que ayudará a absorber la humedad adicional, y es recomendable cambiar el papel cada pocos días.

Otra opción es almacenar la lechuga envuelta en un paño de cocina limpio o en un trozo de papel toalla dentro del refrigerador, en el cajón de las verduras, que generalmente mantiene una temperatura y humedad adecuadas para preservar vegetales frescos. Finalmente, es importante revisar la lechuga regularmente y retirar las hojas que muestren signos de deterioro. Esto ayuda a evitar que el moho o la descomposición se propaguen al resto de las hojas.

¿Cómo se conserva la lechuga picada?

En el caso de la lechuga picada el procedimiento de almacenaje sería el mismo, sólo es importante tener en cuenta que se estropea mucho más rápido que las hojas enteras, porque al cortarla se daña la estructura de las células. Por este motivo, lo idóneo sería guardar la lechuga entera y cortarla a la hora de servir, o prever la lechuga justa que se vaya a consumir antes y guardarla cortada.

¿Se puede congelar la lechuga?

La composición de la lechuga básicamente es agua, por lo que congelarla no es muy recomendable, ya que eso alteraría el sabor de la lechuga, volviéndola acuosa y perdiendo su textura crujiente. No obstante, si no congelarla no es una opción, esta podría usarse en recetas cocidas, como guisos y sopas, porque la nueva textura blanda no será un problema.

Curiosidades de la lechuga

  • Los botánicos no se ponen de acuerdo sobre su origen.
  • Los romanos tenían la costumbre de comerla antes de acostarse y después de una cena abundante, pues les ayudaba a conciliar el sueño.
  • Las hojas externas de las lechugas son las que más vitaminas y minerales tienen.
  • Las flores de las lechugas están compuestas por la fusión de cientos, incluso miles de flores diminutas.
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