
La terapia de luz roja e infrarroja es algo que en los últimos tiempos está en pleno auge, pero no es algo novedoso. Quizá no todo el mundo conoce sus beneficios. Pero hay que destacar que ya en los años 90, algunos astronautas llevaron plantas a la estación espacial descubriendo que la luz de LED de color rojo ayudaba a que crecieran y aceleraba la fotosíntesis. Es evidente que las plantas no son como las personas pero, gracias a esta ocurrencia de los astronautas, se comenzaron a investigar los beneficios de la luz roja e infrarroja en el ser humano. Las primeras aplicaciones fueron precisamente para mitigar los efectos perniciosos de los viajes espaciales: atrofia muscular, mala cicatrización de las heridas y pérdida de masa ósea debida a la ingravidez.
El principio de funcionamiento de la terapia con luz roja es la estimulación de las mitocondrias, los orgánulos que hay dentro de todas las células del cuerpo, que se encargan de producir energía en forma de una molécula llamada ATP (adenosin trifosfato). Si se estimulan las mitocondrias con radiación infrarroja, pueden producir más ATP, que entonces la célula utilizará para regenerarse y reparar los daños, o en otras palabras, rejuvenecer. De hecho, el envejecimiento se identifica como un descenso de la actividad de las mitocondrias.
No hay que olvidar nunca que todos los seres vivos dependen de la luz para existir, y su impacto en el comportamiento biológico es significativo. Tan solo hay que pensar en cómo el sol madura un fruto verde, de la misma manera, la luz solar es vital para el bienestar humano. De hecho, estudios recientes indican que la falta de exposición a la luz solar ha sido responsable de alrededor de 480.000 muertes en Europa en los últimos diez años, asociándose con desórdenes metabólicos, inmunitarios y varios tipos de cáncer. Y, dentro de los diferentes tipos de luz hay que tener claro que la roja e infrarroja son de las más beneficiosas.
El 42% del espectro de luz solar es infrarroja, pero esta se filtra a través del vidrio, lo que significa que si uno se expone al sol a través de una ventana o usa gafas, no estará recibiendo esta luz crucial. Pero, ¿por qué es beneficiosa para la salud? Porque, entre otras cosas, la luz infrarroja es antiinflamatoria, estimula la actividad de los fibroblastos y aumenta la actividad de las mitocondrias. Además, ayuda a estructurar el agua en el cuerpo, funcionando como un antioxidante natural. Por eso, además de la exposición solar, existen paneles específicos de luz roja e infrarroja que pueden usarse en terapia. Estos paneles han demostrado tener evidencia robusta en el tratamiento de diferentes patologías, desde problemas tiroideos hasta problemas de visión y ciertos tipos de dolores.
¿Qué es la terapia infrarroja?
La terapia infrarroja es una técnica de tratamiento que utiliza la luz infrarroja para penetrar la piel y proporcionar calor directamente a los tejidos del cuerpo, sin necesidad de calentar el aire circundante. Esta forma de energía es absorbida por los tejidos profundos, estimulando la circulación sanguínea, aliviando el dolor y promoviendo la reparación celular. Además, a diferencia de la luz ultravioleta, que puede dañar la piel y los tejidos, la luz infrarroja ofrece beneficios terapéuticos sin efectos secundarios adversos.
La terapia se aplica a través de dispositivos que emiten luz infrarroja, como lámparas y saunas infrarrojas. Este método se ha popularizado por su capacidad para proporcionar un alivio natural y efectivo para una variedad de condiciones, incluyendo dolores musculares, rigidez articular, y para mejorar la salud general de la piel.
Beneficios de la terapia infrarroja
Uno de los principales beneficios de la luz infrarroja es su capacidad para aliviar el dolor y la inflamación. Este efecto se logra gracias a que la luz estimula la circulación sanguínea en las áreas afectadas, promoviendo la entrega de oxígeno y nutrientes esenciales para la recuperación. También ayuda a la recuperación muscular tras el ejercicio. Esto la hace especialmente útil en el tratamiento de dolores musculares, artritis, lesiones deportivas y otros problemas inflamatorios.
Además, la luz infrarroja mejora la circulación y salud cardiovascular. El motivo es que la exposición al calor infrarrojo estimula la circulación sanguínea, lo que puede ayudar a reducir la presión arterial y mejorar la salud del corazón. Por ello, también ayuda a mejorar las articulaciones, especialmente en personas con artritis y el dolor en la artritis reumatoide. También se ha usado para el tratamiento del túnel carpiano mejorando la fuerza, aunque en este caso no ayudó con el dolor, pero sí que funcionó para tratar la tendinitis en el tendón de Aquiles.
Otro impacto positivo de la luz infrarroja es su capacidad para promover la regeneración celular. Este proceso ocurre cuando la luz penetra en las mitocondrias de las células, estimulando la producción de adenosín trifosfato (ATP), la principal fuente de energía celular. Como resultado, se acelera la curación de heridas, se mejora la reparación de tejidos dañados y se potencia la salud general de la piel.
Pero además, la luz infrarroja sirve para realizar una detoxificación profunda. Esto es porque, a través de la sudoración intensa, el cuerpo puede eliminar toxinas acumuladas, promoviendo una limpieza profunda y mejorando la función del sistema inmunológico. Este hecho también puede ayudar a la pérdida de peso y aumento del metabolismo. La terapia infrarroja puede contribuir a la pérdida de peso al aumentar el ritmo metabólico, lo que permite quemar calorías de manera más eficiente.
Otro de los efectos positivos de este tipo de tratamientos es la relajación y reducción del estrés. La luz infrarroja proporciona un profundo estado de relajación, ayudando a reducir los niveles de estrés y a mejorar la calidad del sueño. Al relajar los músculos y favorecer la liberación de endorfinas, contribuye a una sensación de bienestar general. Además, ayuda a regular el ritmo circadiano, lo que facilita un sueño más profundo y reparador.
En el ámbito de la estética, la luz infrarroja se utiliza para estimular la producción de colágeno, mejorando la elasticidad y apariencia de la piel. También puede reducir la apariencia de cicatrices y manchas. Además, el calor infrarrojo estimula los folículos y el crecimiento del pelo en personas que sufren alopecia androgenética. También se ha usado con éxito para tratar la psoriasis, y se conoce que estimula la formación de colágeno en la piel y reduce las arrugas tratándolas solo con luz, sin necesidad de añadir productos fotosensibles.
Contraindicaciones de la terapia de luz roja e infrarroja
Aunque la terapia de luz roja e infrarroja es generalmente segura, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves, como enrojecimiento de la piel, sequedad o irritación. Estos efectos suelen ser temporales y desaparecen poco después del tratamiento. Pero hay ciertas situaciones en las que se debe tener precaución al usar la terapia de luz roja e infrarroja. Estas incluyen:
- Durante el embarazo
- Personas con cáncer
- Uso de medicamentos fotosensibilizantes