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El socialismo de Pedro Sánchez se mide en euros suizos: así es el reloj de más de mil euros de su último vídeo

El líder del Ejecutivo exhibió una pieza Longines de coleccionista en un vídeo realizado horas antes de su revés parlamentario en el Congreso.

El líder del Ejecutivo exhibió una pieza Longines de coleccionista en un vídeo realizado horas antes de su revés parlamentario en el Congreso.
Libertad Digital

Cada vez es más habitual ver a Pedro Sánchez vestido con ropa o complementos de marcas nada asequibles para el bolsillo de un español. La última de ellas se produjo en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, donde acudió con unas gafas de Christian Dior de casi 300€ que generaron mucha curiosidad en redes sociales. Esta semana ha sido otro el complemento que ha acaparado las miradas.

Este martes se votaba en el Congreso de los Diputados la derogación de la ley antidesahucios y la revalorización de las pensiones a través de un decreto ómnibus y el resultado era más que previsible: 171 votos a favor y los 178 en contra de PP, Vox y los de Carles Puigdemont.

El nuevo y primer fracaso parlamentario del Gobierno de Pedro Sánchez en este recién estrenado 2026 era un secreto a voces, por lo que parece, también para el propio presidente, que ya tenía grabada su reacción en vídeo desde la Moncloa para dar su valoración de lo sucedido. Saltaron las alarmas al ver el reloj que llevaba en la muñeca, que indicaba que las imágenes se grabaron a la 1 del mediodía, dos horas antes de la votación en el Congreso.

El reloj, que pasó a ser el complemento protagonista del "despiste" de Sánchez, se trata de un Longines de la colección Présence, un modelo de estética clásica formado por una caja de acero, esfera blanca con números romanos, cristal de zafiro y correa negra de piel de cocodrilo. Una pieza de 38,5 milímetros, perfecta para llevarla con un traje o con un look más "sport", diseñado para aparentar discreción mientras transmite estatus. Justo el tipo de lujo "discreto" que encaja con la imagen que Sánchez quiere vender de sí mismo.

No hablamos de un reloj popular ni precisamente barato. Este modelo se comercializaba en versiones de cuarzo, en torno a los 1.000 euros, y automática, que rondaba los 1.450 euros. Hoy ya no se fabrica ni se distribuye oficialmente, lo que obliga a recurrir al mercado de segunda mano para hacerse con él. Un detalle nada menor, porque convierte la pieza en un objeto de gran valor para coleccionistas y aficionados a lo vintage.

La elección no es casual. Longines no es una marca cualquiera. Fundada en 1832 en Saint-Imier, Suiza, y actualmente integrada en el grupo Swatch, la firma presume de casi dos siglos de historia y de uno de los logotipos más antiguos aún en uso: el famoso reloj de arena alado, registrado en 1889. Su prestigio se ha forjado en la precisión y el cronometraje deportivo, especialmente en competiciones de élite. Tradición, fiabilidad y reputación internacional, justo los valores que Sánchez intenta apropiarse mientras su gestión política dice todo lo contrario.

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