
El Castillo de Galve de Sorbe, una fortaleza medieval situada en una pequeña localidad de Guadalajara y protegida como Bien de Interés Cultural (BIC), vuelve a salir al mercado. Una inmobiliaria madrileña ofrece la entrada de nuevos socios por 540.000 euros para impulsar su transformación en una hospedería rural, según recoge un anuncio publicado en Idealista.
"Es una oportunidad única de participar y desarrollar un proyecto en un elemento único, emblemático y exclusivo", señala el texto comercial, que busca a un profesional o empresa del sector turístico capaz de culminar la adecuación y gestión del inmueble como establecimiento de alto valor patrimonial.
Desde Sefidón Inmobiliaria confirman a Infobae que el interés está siendo elevado. "Estamos recibiendo muchas llamadas", explica un portavoz. El castillo pertenece a los hijos de Enrique Calle Donoso, empresario fallecido en 2016 y propietario en su día de varias fortalezas en España.
Una fortaleza con siglos de historia
Conocido también como Castillo de los Zúñiga, el edificio fue construido en 1468 y pasó por manos de distintas familias de la nobleza castellana. En el siglo XVI fue adquirido por Ana de la Cerda, viuda de Diego Hurtado de Mendoza, y posteriormente pasó a formar parte del patrimonio de la casa de los duques de Alba.
En 1973, el castillo pasó a ser propiedad del Estado, que decidió subastarlo tras rechazar su compra el Ayuntamiento de Galve de Sorbe. Hacienda lo adjudicó por 1.400.000 pesetas al empresario Carlos Junqueras de Miquel, que años después se lo vendió a Enrique Calle Donoso por unas 130.000 pesetas, el mismo precio que pagó por otro castillo de la zona.
La etapa más controvertida
La figura de Calle Donoso quedó marcada por la polémica en los años ochenta. Una información publicada en la revista Tiempo en mayo de 1985 lo situaba como simpatizante de la secta Nueva Acrópolis, asegurando que cedía sus castillos para la celebración de actos y cursillos "con objetivos nazis".
Durante ese periodo, el propietario acometió obras sin autorización, utilizando materiales inadecuados y alterando elementos del edificio sin respetar su valor histórico. El deterioro del inmueble llevó a la Junta de Castilla-La Mancha a incoar en 2011 un expediente sancionador que terminó con una multa de 73.000 euros.
"El propietario se enfadó y el castillo quedó abandonado", recuerda Raúl Conde, portavoz de la Asociación Cultural Castillo de Galve. "Se ha limpiado, se ha recuperado el aljibe y se ha techado la Torre del Homenaje, pero incumplen la ley porque no se puede visitar".
El proyecto que busca inversores
Tras la muerte de Calle Donoso, la gestión pasó a la empresa familiar CastilGalve SL, que desde 2020 impulsa un proyecto para convertir el castillo en una hospedería rural. El Ayuntamiento sacó el plan a exposición pública en mayo de 2025.
"Falta el informe de impacto ambiental. Patrimonio ya lo ha visitado", explica el alcalde, Francisco Javier López Lorenzo (PP), que defiende que la iniciativa "generará empleo y dará vida turística a la zona".
La futura hospedería ocuparía un ala de 1.240 metros cuadrados y permitiría una ocupación máxima de 134 personas, mientras sigue pendiente el cumplimiento de la obligación legal de abrir el castillo al público de forma gratuita varios días al mes, tal y como exige la normativa para los bienes declarados BIC.



