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Ni redonda ni blanca: la violenta historia del satélite que alberga un cementerio humano

Surgió de un choque planetario y se aleja de nosotros cada año. Su relieve esconde seísmos eternos y cenizas humanas en un entorno sin atmósfera.

Imagen de los ciclos lunares. | Unsplash/Sanni Sahil

La vemos casi todas las noches, marca mareas, calendarios y leyendas, pero la Luna sigue siendo una gran desconocida. Lejos de ser una roca inerte flotando en el espacio, la Luna es un mundo dinámico, extremo y sorprendente, con fenómenos que desafían la intuición humana. Desde terremotos que duran minutos hasta cenizas humanas reposando en su superficie, nuestro satélite natural guarda una historia mucho más compleja de lo que aparenta a simple vista.

Quizá por eso, durante siglos, la Luna ha sido objeto de fascinación y estudio. Las misiones Apolo y las observaciones más recientes han permitido desmontar muchos mitos y descubrir realidades aún más llamativas que la ficción. Aunque no tiene atmósfera ni vida conocida, su influencia sobre la Tierra ha sido y sigue siendo fundamental.

Un satélite que no es tan perfecto

A simple vista, la Luna parece una esfera impecable, pero en realidad no es completamente redonda. Su forma se asemeja más a un limón ligeramente achatado, resultado de las fuerzas gravitatorias que la Tierra ejerció sobre ella durante su formación. Además, no está quieta sino que cada año se aleja de nuestro planeta unos 3,8 centímetros, un proceso lento pero constante que, a muy largo plazo, alterará la relación entre ambos cuerpos.

Su color también engaña. Desde la Tierra puede verse blanca, amarilla o incluso rojiza, dependiendo de la atmósfera terrestre. Sin embargo, su superficie es gris oscura o marrón, tan oscura como el carbón, pese a ser el segundo objeto más brillante del cielo tras el Sol.

El gran choque que lo cambió todo

La teoría más aceptada sobre el origen de la Luna apunta a un impacto colosal ocurrido hace unos 4.500 millones de años. Un planeta del tamaño aproximado de Marte, conocido como Tea, colisionó con la Tierra primitiva. De ese choque surgieron fragmentos de roca y gas que quedaron atrapados en órbita y, con el tiempo, se unieron para formar la Luna. Ese pasado violento explica muchas de sus características actuales.

Otras curiosidades de la Luna

Además, recordemos que la Luna fue el primer calendario de la humanidad. Sus fases guiaron cosechas, rituales y religiones durante milenios. Hoy seguimos observándola con fascinación, conscientes de que, aunque parezca siempre igual, es un mundo activo, cambiante y lleno de secretos. Mirarla no es solo contemplar el cielo: es asomarse a la historia del Sistema Solar y a la relación más antigua entre la Tierra y otro mundo.

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