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Los meteorólogos ponen fecha al fin de las lluvias: el "muro" del mar de Noruega podría romperse desde el 10 de febrero

Los modelos europeos detectan un cambio atmosférico clave que podría frenar
semanas de lluvias históricas en España

Una persona camina junto al mar bajo la lluvia. | EFE

España atraviesa uno de los episodios de lluvias persistentes más llamativos de los últimos años. Semanas encadenando borrascas, ríos al límite y suelos completamente saturados han convertido el invierno en un problema hidrológico de primer orden. Sin embargo, los meteorólogos empiezan a señalar una fecha clave: a partir del 10 de febrero podría producirse un cambio relevante en la circulación atmosférica europea, con efectos directos sobre el tiempo en España, según las proyecciones del modelo europeo (ECMWF).

No se trata de una borrasca concreta ni de una simple tregua, sino de una posible reorganización de los grandes patrones atmosféricos del hemisferio norte, capaz de poner fin —al menos parcialmente— a este episodio anómalo.

Un enero fuera de escala

Los registros oficiales avalan la excepcionalidad del episodio. Según datos de la AEMET, la estación de Grazalema acumuló en enero 1.279 litros por metro cuadrado, el valor mensual más alto jamás registrado. El anterior récord, 1.115 l/m², databa de diciembre de 2009.

La comparación es contundente: en La Coruña, una de las capitales más lluviosas de España, caen de media unos 1.100 l/m² en todo un año. En Grazalema ha llovido esa cantidad en un solo mes.

Este volumen explica por qué el problema ya no es solo meteorológico, sino hidrológico. Tras semanas de precipitaciones persistentes, los suelos han perdido capacidad de absorción, lo que incrementa el riesgo de inundaciones y deslizamientos, especialmente en el sur peninsular.

El origen del problema: una atmósfera bloqueada

La persistencia del mal tiempo responde a un patrón atmosférico anómalo. Durante buena parte de enero y comienzos de febrero, las altas presiones se han instalado en latitudes muy altas, desde Groenlandia hasta Escandinavia, formando un bloqueo anticiclónico.

Este bloqueo —conocido de forma divulgativa como el "muro del mar de Noruega"— impide que las borrascas sigan su trayectoria habitual por el norte de Europa, obligándolas a circular más al sur. El resultado ha sido una circulación atlántica persistente directamente sobre la Península Ibérica, con frentes encadenados.

A ello se ha sumado un factor clave: la práctica desaparición del anticiclón de las Azores, que normalmente actúa como barrera frente a las borrascas atlánticas.

AEMET alerta: temporal atlántico con alto impacto

Mientras se espera ese posible cambio de patrón, la situación inmediata sigue siendo complicada. La AEMET mantiene activo un aviso especial por temporal atlántico, con probabilidad superior al 70 %.

El organismo advierte de precipitaciones localmente fuertes y persistentes, rachas de viento que pueden superar los 90 km/h y temporal marítimo significativo, con olas de hasta 7 metros en Galicia y Baleares. En zonas del sur peninsular no se descartan acumulados superiores a 150 mm en pocos días.

Una tregua breve antes del cambio de fondo

Según las últimas salidas del modelo europeo del European Centre for Medium-Range Weather Forecasts (ECMWF), este fin de semana podría producirse un ligero acercamiento del anticiclón de las Azores, lo que permitiría una breve estabilización, especialmente el lunes, en amplias zonas de la Península y Baleares.

Los propios modelos advierten, no obstante, de que no sería el final del episodio, sino un paréntesis antes de nuevas entradas de frentes atlánticos.

A partir del 10: el escenario que vigilan los meteorólogos

El cambio relevante aparece en el medio plazo. Los mapas semanales del ECMWF muestran la posible ruptura del bloqueo anticiclónico en el norte de Europa a partir del 10–15 de febrero.

Si este escenario se consolida, las borrascas volverían a circular por latitudes más altas, mientras los anticiclones se reforzarían en el sur. En términos prácticos, la atmósfera recuperaría una configuración más cercana a la normalidad invernal, reduciendo la frecuencia y persistencia de las lluvias en buena parte de España.

Se cierra el grifo… solo en parte

Las anomalías de precipitación previstas por el modelo europeo indican que esta y la próxima semana seguirán siendo lluviosas, especialmente en la vertiente atlántica.

El cambio más claro llegaría a partir del 15 de febrero. La semana del 16 al 23 se perfila mucho más seca en el sur peninsular, el área mediterránea y Canarias, con lluvias en torno a la media o por debajo. Galicia, la cornisa cantábrica y la meseta norte, en cambio, podrían seguir bajo influencia atlántica.

Qué cambia realmente en los modelos

Conviene precisar qué muestran exactamente los mapas. El escenario del ECMWF no anticipa un "fin del invierno", sino una reorganización de la circulación atmosférica a gran escala.

Técnicamente, se observa una reducción de las anomalías positivas de geopotencial en latitudes altas y un desplazamiento del chorro polar hacia el norte. Este ajuste permite que las borrascas atlánticas dejen de impactar de forma directa y repetida sobre la Península Ibérica.

No implica ausencia de lluvias, sino menor frecuencia y menor persistencia, especialmente en el sur y el Mediterráneo. En síntesis: no se elimina la inestabilidad, se corrige una anomalía.

Modelos, no certezas

Conviene subrayarlo: se trata de proyecciones basadas en modelos numéricos, no de predicciones cerradas. La atmósfera es un sistema complejo y pequeños cambios pueden alterar la evolución prevista.

Además, aunque el patrón cambie, los efectos acumulados no desaparecen de inmediato. Con suelos saturados y cuencas al límite, el riesgo hidrológico seguirá presente.

Por eso, la recomendación es clara: seguir de cerca las actualizaciones de AEMET y del modelo europeo, porque, aunque los mapas apunten a un giro, la atmósfera aún tiene la última palabra.

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