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ACUSADA DE COMPRAR VOTOS

Fiorina declara este martes ante el juez por la fusión de Hewlett-Packard con Compaq

La presidenta de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, está citada este martes para responder en los tribunales de las acusaciones de "comprar" votos de Deutsche Bank para ganar en la controvertida fusión con Compaq. El banco alemán es uno de los mayores accionistas de HP.

L D (EFE) Los responsables de HP se enfrentan a una turbulenta semana, puesto que, además de su periplo judicial el viernes despedirán de su Consejo de Dirección a Walter Hewlett, líder del grupo que se opone a la adquisición de Compaq.
Hewlett es también el único representante de la dinastía en el órgano ejecutivo del gigante informático. En el juicio que se inicia en el estado de Delaware, donde está inscrita la compañía, Hewlett acusará a Fiorina y a su equipo de haber convencido de manera "indebida" al Deutsche Asset Management para que emplease parte de su accionariado en votar a favor de la fusión.

El Deutsche Asset, una división del Deutsche Bank, es el accionista número 11 del gigante informático, con el 1,31 por ciento del accionariado. El hijo del fundador alega que este inversor había decidido emplear sus 25 millones de acciones para oponerse a la fusión, pero se retractó cuando Fiorina y su equipo le hicieron ver que esta decisión pondría en peligro jugosas operaciones futuras del banco con Hewlett-Packard. Un mensaje que Fiorina dejó en el contestador telefónico de Bob Wayman, jefe financiero de la compañía, y que un empleado filtró al periódico Mercury News podría resultar crucial en el juicio. En el mensaje, Fiorina decía que tendrían que tomar "medidas extraordinarias" con el Deutsche Bank y con otro gran accionista, Northern Trust, en vista del empate en el que ambas partes se encontraban en ese momento.

Además de confirmar que Fiorina luchó para arañar votos hasta el último momento, el mensaje es una prueba del estado de semi-rebelión que han adoptado algunos empleados contra varios ejecutivos de la compañía que llegaron a filtrar información a los medios para poder echar por tierra el proyecto de fusión. El juez de Delaware encargado del caso, William B. Chandler III, que tiene fama de severo tras multarse a si mismo con 500 dólares por llegar tarde a una cita con un grupo de abogados, lo tendrá difícil. Según expertos legales, la línea que separa la coacción (presuntamente ilegal) de la genuina persuasión (una práctica común en operaciones de este tipo) es casi inapreciable.

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