
La irrupción del e-commerce desencadenó importantes cambios en el comportamiento de los consumidores. En los últimos años, los gigantes del retail han experimentado un crecimiento extremo y han puesto al comercio tradicional contra las cuerdas. En muchos casos esta presión incluso ha supuesto el cierre de pequeños comercios con años de historia que se han visto capaces de competir.
¿Cómo puede competir una pequeña empresa?
Sin embargo, no todo está perdido y las empresas pequeñas cuentan con importantes valores a su favor. En Lasan Decoración, especialistas en la distribución de muebles de cocina y electrodomésticos desde hace más de 35 años, tienen claro que la clave para poder compartir con los gigantes del sector es el trato y la atención al cliente. Los negocios más pequeños cuentan con mayor flexibilidad y ofrecen cercanía y trato personalizado al cliente. El asesoramiento profesional de los expertos es un instrumento de venta clave, que los clientes siguen necesitando y apreciado, y que no se produce cuando se compra online un producto en una de las grandes plataformas.
La honestidad y la profesionalidad son indispensables para crear una relación de confianza entre vendedor y cliente, que es muy difícil de copiar y de batir. Los datos indican que la experiencia de compra en pequeño comercio sigue siendo bastante mejor valorada que la de las grandes multinacionales. Además, internet supone una oportunidad también para las empresas pequeñas que pueden abrirse cuentas en redes sociales, agregar a sus clientes y mantenerlos informados; así como compartir ofertas especiales, nuevos productos o valiosos consejos en relación con el producto o servicio que ofrecen.
Y es que otra de las principales ventajas competitivas de los pequeños comercios respecto a los gigantes de internet es la relación y los vínculos que establecen con sus clientes. Las grandes compañías invierten una gran cantidad de dinero y recursos en tratar de humanizar su marca porque saben que los consumidores valoran ese tipo de atención que puede ser clave en su decisión de compra.
Otro factor a tener en cuenta es que no es cierto que las grandes plataformas ofrezcan mejores precios o descuentos que las tiendas pequeñas. Lo que sucede es que los gigantes de internet invierten inmensos presupuestos en publicitar sus ofertas y en posicionarse en las primeras posiciones de los motores de búsqueda; algo a lo que los pequeños no pueden aspirar.
Por ejemplo a la hora de elegir muebles de cocina, el equipo experto de un pequeño comercio no se limita a vender productos, sino que ofrece servicios complementarios como: medición, asesoramiento en cuanto a opciones de diseño, montaje, etc. De la misma forma, ofrecen un amplio abanico de electrodomésticos, desde frigoríficos de 2 puertas o placas de inducción a secadoras o campanas extractoras, para poder proponer soluciones completas a los clientes. Además, sus comerciales asesoran al cliente sobre qué alternativa es más adecuada según sus necesidades y presupuesto.
Cuidando el detalle y aportando un servicio personalizado, el pequeño comercio está en posición de competir con los gigantes de internet para que la red no sea sinónimo de fracaso, sino una oportunidad de aportar mejores soluciones a los consumidores.
