La anestesia, tal y como nos apunta, se elimina por la orina. Tras la intervención quirúrgica suele llevarse al paciente a recuperación, donde permanece bajo la observación y el control de los anestesistas y las enfermeras especializadas. Hasta que el enfermo no da señales de lucidez y ha orinado no se le lleva a la habitación. Hoy en día, las anestesias y los especialistas no ven ninguna contraindicación en personas mayores y tiene muy bien controlada la cantidad de anestesia según las características de cada paciente.
