LD (Anefp) Las variaciones climáticas y ambientales que acompañan a los cambios de estación se unen a las situaciones de estrés y los hábitos de vida poco saludables para generar leves trastornos que pueden durar desde unos días hasta varias semanas. Los suplementos de vitaminas, minerales y aminoácidos suelen ser buenos aliados para minimizar las molestias producidas por la astenia.
La llegada de la primavera viene acompañada por el aumento de las temperaturas, los cambios horarios, la prolongación de las horas de luz, el aumento de actividades al aire libre… y los desajustes en nuestro reloj biológico. Y es que si bien muchas personas disfrutan con la llegada de la nueva estación y de una naturaleza en plena ebullición, no es menos cierto que otras tienen dificultades para adaptarse a estos cambios y padecen un leve trastorno conocido popularmente como astenia primaveral.
No obstante, resulta difícil saber con exactitud a cuántas personas afecta la astenia, ya que muchas no buscan ayuda para aliviar los síntomas que padecen. Algunas estadísticas hablan de un 2 por ciento de ciudadanos afectados, mientras que otras fuentes sostienen que hasta un 50 por ciento de la población española puede padecer alguno de los síntomas de la astenia primaveral.
La sintomatología puede ser tanto de tipo físico como de orden psíquico, destacando la somnolencia, irritabilidad, bajo estado de ánimo, falta de apetito, disminución de la libido y cansancio. En ocasiones, se acompaña de pérdidas transitorias de memoria, dolor de cabeza, debilidad muscular e, incluso, tensión arterial baja.
Recomendaciones frente a la astenia
Pero a pesar de estos síntomas, la astenia primaveral no puede ser considerada una enfermedad ni un síndrome. “Los efectos de la astenia suelen ser leves y desaparecen en cuanto el organismo se ajusta a los cambios estacionales”, explica Rafael García Gutiérrez, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp).
Para facilitar el reajuste de nuestro cuerpo a los cambios producidos con la llegada de la primavera, esta Asociación recomienda respetar las horas de sueño, practicar ejercicio físico de forma moderada, llevar una vida ordenada, evitar sustancias como el tabaco o el alcohol y, sobre todo, mantener siempre una actitud positiva.
Estas recomendaciones ayudan a recuperar el tono físico y mental ante los cambios que se producen en nuestros biorritmos con la llegada de la primavera. Deben acompañarse, además, de una alimentación equilibrada y variada, que incluya el consumo de abundantes frutas, verduras, legumbres y cereales, ya que todos estos alimentos son una excelente fuente de vitaminas y minerales esenciales para mantener sano nuestro organismo.
Sin embargo, el ritmo de vida actual y el estrés causado por el trabajo hacen que no todas las personas puedan seguir estas recomendaciones y que necesiten un aporte extra de vitaminas y minerales. “No hay que olvidar que los malos hábitos de vida contribuyen a exacerbar los síntomas de la astenia y a provocar la carencia de vitaminas y nutrientes esenciales en nuestro organismo”, afirma el director general de anefp.
Suplementos de vitaminas, minerales y aminoácidos
En las farmacias podemos encontrar diferentes productos que ayudan a aliviar los síntomas de la astenia primaveral. Entre ellos se encuentran complementos como la jalea real, los preparados a base de polen y la levadura de cerveza, y los suplementos de vitaminas, minerales y aminoácidos. Estos productos regulan el organismo y operan como una dosis extra de energía que ayuda al cuerpo a funcionar a pleno rendimiento, tanto físico como intelectual. “No curan la astenia, pero sí ayudan a que nuestro cuerpo obtenga todos los nutrientes que necesita para funcionar a pleno rendimiento”, añade García Gutiérrez.
Además, estos suplementos de vitaminas, minerales y aminoácidos no sólo pueden ser útiles para la población con astenia. Las personas que no siguen una alimentación equilibrada y fuman o beben alcohol en exceso también pueden beneficiarse de ellos, porque pueden presentar estados transitorios de carencias de dichos nutrientes.
Muchos de los suplementos de vitaminas, minerales y aminoácidos que podemos encontrar en las farmacias son medicamentos sin receta y, por lo tanto, se pueden dispensar sin necesidad de un diagnóstico por parte del médico. Pero esto no significa que se deban tomar sin ningún tipo de control. “Si sospechamos que padecemos astenia, debemos informar siempre al farmacéutico de nuestros síntomas. Este profesional sanitario nos dirá si necesitamos un complemento vitamínico y, si es así, de qué tipo y durante cuánto tiempo tenemos que tomarlo e incluso si considera necesario que consultemos con un médico”, sostiene el director general de anefp.
Y es que, como recuerda este experto, estos suplementos, como cualquier otro medicamento, actúan sobre la salud de los individuos y pueden tener efectos secundarios, por lo que deben tomarse siempre bajo la supervisión del farmacéutico y sólo mientras sea necesario.
Recomendaciones para hacer frente a la astenia primaveral
Respetar las horas de sueño. Debemos dejar que nuestro cuerpo duerma las horas que necesite para lograr un descanso óptimo.
Practicar ejercicio. Actividades como montar en bicicleta, andar o nadar ayudan a reactivar nuestro cuerpo. Sin embargo, las personas con astenia deben evitar el sobreesfuerzo físico.
Llevar una vida ordenada , manteniendo horarios fijos para acostarnos y levantarnos, así como para las comidas.
Aprovechar las horas de luz. Pasear, ir de compras o disfrutar de las terrazas de los cafés y bares puede ser una buena forma de combatir el decaimiento.
Realizar actividades intelectuales que sean motivantes y estimulantes para el cerebro. De esta forma, evitaremos la sensación de apatía.
Evitar el consumo de tabaco, alcohol y bebidas con cafeína.
Mantener una actitud positiva para hacer frente a los síntomas de la astenia.
Alimentación equilibrada. Seguir una dieta sana y equilibrada, con baja ingesta de grasas y abundantes verduras, frutas y legumbres nos aportará abundantes las vitaminas y nutrientes para tener más energía y vitalidad.

Fatiga, somnolencia, decaimiento y falta de energía son algunas de las molestias que puede causar esta dolencia.