La idea es simple: convertir las tradicionales lentes en un servicio de navegación que permita a la persona que las lleve moverse libremente a un punto específico, evitando en el camino tanto objetos fijos como en movimiento.
Las gafas cuentan con una voz artificial que informa al usuario de los obstáculos existentes a su alrededor.
Si bien otro tipo de "gafas inteligentes" ya han sido desarrolladas, lo que hace a las mejicanas diferentes es el uso de la tecnología de los ultrasonidos, que combinada con otro tipo de sensores y guías GPS detecta los objetos translúcidos.
"El proyecto Smart Guide consiste en el desarrollo de unas lentes inteligentes con las que ayudar a personas invidentes en su vida cotidiana, con tareas como reconocimiento de documentos, de billetes, de colores…", nos explica Alfonso Rojas, uno de los investigadores. "Las gafas reconocen obstáculos e indican direcciones para que el usuario pueda llegar a un destino determinado. Todo gracias a un GPS, unos sensores ultrasónicos y un par de cámaras que van procesando la imagen que se ve a través de las lentes".
Las ondas ultrasónicas son despedidas desde las gafas alcanzando los objetos circundantes. La tecnología de las lentes puede también leer diferentes colores o diferenciar entre sí billetes o señales de tráfico.
Las gafas para invidentes tendrán un precio que oscilará entre los 800 y los 1200 euros.
