
La Semana Europea de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino acaba de comenzar y especialistas en ginecología y salud reproductiva recuerdan que este tipo de cáncer es uno de los más prevenibles. Gracias a la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) y a los programas de cribado, podría llegar a eliminarse como problema de salud pública.
El cáncer de cuello uterino, también conocido como cáncer de cérvix, está causado en la gran mayoría de los casos por una infección persistente por determinados tipos de VPH de alto riesgo. Conocer su origen y su evolución ha permitido desarrollar estrategias eficaces de prevención basadas en tres pilares fundamentales: la vacunación, el cribado y el tratamiento precoz de las lesiones precursoras antes de que evolucionen a cáncer.
La doctora Gemma Castillón, ginecóloga de IVI en Barcelona y experta en patología cervical, destaca que "la prevención del cáncer de cuello uterino no solo salva vidas, sino que también protege la fertilidad, ya que la detección precoz permite tratar lesiones pequeñas y poco evolucionadas de forma conservadora, preservando la anatomía del cuello del útero y la capacidad reproductiva de la mujer".
Durante años, el cribado se ha basado en la citología cervical, una prueba sencilla que permite detectar alteraciones celulares. En la actualidad, el mayor conocimiento sobre el papel del VPH ha impulsado el uso de pruebas capaces de detectar directamente el ADN del virus, con una mayor sensibilidad para identificar a las mujeres con riesgo de desarrollar lesiones precursoras. Las guías actuales recomiendan combinar ambas pruebas de forma escalonada para optimizar la detección precoz.
La estrategia 90-70-90 para la eliminación del cáncer de cérvix
Según la especialista de IVI, "es fundamental transmitir a la población que la infección por el VPH es muy frecuente y que, en la mayoría de los casos, se resuelve de forma espontánea sin causar lesiones ni problemas de salud". En este sentido, subraya que "un resultado alterado en una prueba de cribado no significa tener cáncer, ya que la mayoría de las mujeres que se someten a pruebas diagnósticas posteriores, como la colposcopia, no presentan lesiones relevantes".
Desde IVI recuerdan además que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido la estrategia 90-70-90 para la eliminación del cáncer de cérvix: lograr que el 90 % de las niñas estén vacunadas frente al VPH, que el 70% de las mujeres participen en programas de cribado a lo largo de su vida y que el 90 % de las mujeres con lesiones precursoras o cáncer reciban un tratamiento adecuado.
Los expertos insisten en que la participación en los programas de prevención es clave para reducir la incidencia y la mortalidad de esta enfermedad y animan a todas las personas con cuello uterino a acudir a las revisiones recomendadas, recordando que hoy es posible prevenir el cáncer de cuello uterino y salvar vidas.

