
El cáncer de estómago –cáncer gástrico– es un tumor maligno que se origina en las células que recubren la mucosa del estómago. A nivel mundial, es el quinto tumor más frecuente, con una distribución geográfica variable, y supone una de las principales causas de muerte por cáncer, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según explica la jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz (Madrid), y responsable de la Unidad de Tumores Digestivos de One Oncology Madrid, grupo Quirónsalud, la doctora Vilma Pacheco Barcia, en la mayor parte de los casos se trata de un adenocarcinoma que se desarrolla de forma progresiva a lo largo de años.
"No aparece de manera brusca, sino que suele seguir una secuencia de cambios en la mucosa gástrica. En muchos pacientes, este proceso comienza con una inflamación crónica del estómago, evoluciona hacia una gastritis atrófica, posteriormente puede aparecer metaplasia intestinal, displasia y, finalmente, cáncer. Este proceso evolutivo se conoce como 'cascada de Correa'", detalla esta especialista.
En concreto, el cáncer de estómago afecta con mayor frecuencia a los hombres (entre dos y tres veces más que a las mujeres) y la edad media al diagnóstico ronda los 70 años, según prosigue esta especialista; si bien matiza que en los últimos años se está observando un descenso global en la incidencia de este cáncer, pero un ligero aumento de casos en personas más jóvenes.
Una enfermedad multifactorial
Aquí recuerda que el cáncer gástrico es una enfermedad multifactorial, es decir, no tiene una única causa, siendo el principal factor de riesgo identificado la infección por Helicobacter pylori, una bacteria que coloniza el estómago, y que la International Agency for Research on Cancer (IARC por sus siglas en inglés), dependiente de la OMS, clasifica como 'carcinógeno de grupo 1'. "Sabemos que esta infección crónica puede desencadenar inflamación persistente y favorecer esa progresión en cascada hacia el cáncer. No todas las personas infectadas desarrollarán un tumor, pero sí aumenta significativamente el riesgo", explica la doctora Pacheco.
Otros factores relevantes, según detalla, serían:
- Tabaquismo: aumenta el riesgo de forma clara y además potencia el efecto carcinógeno de Helicobacter pylori.
- Alimentación: una dieta rica en sal, en alimentos muy salados, o en conservas, carnes procesadas, y pobre en frutas y en verduras se asocia a mayor riesgo; las carnes procesadas también han sido clasificadas como carcinógenas por la IARC.
- Obesidad, especialmente relacionada con tumores de la parte proximal del estómago.
- Gastritis atrófica crónica y anemia perniciosa, que generan un entorno biológico favorable al desarrollo tumoral.
- Cirugías gástricas previas o determinadas exposiciones ambientales y laborales.
- En un pequeño porcentaje de casos (5–10%), puede estar implicado el virus de Epstein-Barr.
La importancia del diagnóstico precoz
No hay que olvidar que se trata de una enfermedad de "comportamiento potencialmente agresivo", especialmente cuando se diagnostica en fases avanzadas. "Por eso insistimos tanto en la prevención, en la identificación de los factores de riesgo, así como en el diagnóstico precoz en personas con mayor susceptibilidad", asevera esta experta de Quirónsalud.
Resalta la jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz que el diagnóstico del cáncer de estómago puede sospecharse ante síntomas como dolor abdominal persistente, pérdida de peso, anemia, o antecedentes de úlcera gástrica, y en ocasiones a partir de hallazgos en pruebas de imagen como un TAC. "También debe estudiarse con atención a los pacientes que presentan acidez o reflujo persistente, especialmente si son síntomas recientes, progresivos o se acompañan de señales de alarma", apunta.
No obstante, indica la doctora Pacheco que el diagnóstico definitivo sólo puede establecerse mediante el análisis microscópico del tejido tumoral, y para ello, la prueba fundamental es la endoscopia digestiva alta o gastroscopia, que permite visualizar directamente la mucosa del estómago, localizar la lesión, y tomar biopsias. Posteriormente, y una vez confirmado el diagnóstico mediante biopsia, se realizan pruebas complementarias como el TAC toracoabdominal o la ecoendoscopia, para determinar la extensión de la enfermedad y planificar el tratamiento más adecuado.
Eso sí, lamentablemente apunta que un porcentaje significativo de pacientes se diagnostica en estadio IV, es decir, cuando la enfermedad ya se ha diseminado a distancia, entre otras razones, porque el cáncer de estómago suele producir síntomas inespecíficos en fases iniciales, que pueden confundirse con trastornos benignos, y retrasar la realización de una endoscopia.
Tratamientos hoy en día disponibles
Con todo ello, resalta que el tratamiento del cáncer de estómago depende fundamentalmente del estadio de la enfermedad y de las características biológicas del tumor. "En los casos potencialmente curables, el abordaje suele combinar quimioterapia y cirugía; y en determinadas situaciones también radioterapia. Actualmente, el manejo es multidisciplinar, y requiere la participación coordinada de oncología médica, cirugía y, en algunos casos, de oncología radioterápica", agrega.
Así, mantiene que la cirugía es, hoy por hoy, el único tratamiento con intención curativa en el cáncer de estómago, pero suele combinarse con tratamientos sistémicos perioperatorios: "En los últimos años, el manejo del cáncer gástrico ha evolucionado hacia un enfoque multimodal personalizado. La cirugía continúa siendo la única intervención con intención curativa, pero se complementa con estrategias perioperatorias de quimioterapia e inmunoterapia según estadio clínico, histología y biomarcadores específicos. La implementación de regímenes perioperatorios intensivos con inmunoterapia ha demostrado mejorar los resultados de la cirugía y mejorar la supervivencia global".
En última instancia, pone en valor que la recuperación tras la cirugía gástrica y el tratamiento sistémico avanzado depende en gran medida de un enfoque integral que incorpore un cribado nutricional, terapia nutricional si lo requiere, y un manejo de las posibles complicaciones que puedan aparecer a nivel digestivo.
