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Epidemias, ¿una razón para el optimismo? Sí, las vacunas ARNm

Este diciembre celebramos el quinto aniversario de un hito histórico en la medicina: la utilización por primera vez de una vacuna de ARN mensajero (ARNm) en una epidemia.

Este diciembre celebramos el quinto aniversario de un hito histórico en la medicina: la utilización por primera vez de una vacuna de ARN mensajero (ARNm) en una epidemia.
Cordon Press

En 2020, doscientas mil personas fueron hospitalizadas en España por COVID; setenta y cinco mil murieron. La desgracia detrás de estos números es inmensa, y tendemos a olvidarla.

El 8 de diciembre de 2020, una inglesa de 90 años fue la primera persona en el mundo en recibir la vacuna contra la COVID. En España, lo fue Araceli Rosario, de 96 años, el 27 de diciembre. Las primeras personas vacunadas en EE. UU., Alemania, Italia y Francia, también lo fueron con vacunas ARNm, bien de Moderna (EE. UU.) o del consorcio BioNTech-Pfizer en la UE.

La confianza que tienen los españoles en los científicos y el trauma producido por la epidemia hicieron que las tasas de vacunación en España hayan sido de las más altas de Europa.

Y eso a pesar de que hubo una enorme campaña en redes sociales y en alguna TV, con personajes que arrojaban errores y mentiras sobre la COVID y las vacunas.

Una de las más grandes mentiras era que las vacunas de ARNm eran una improvisación. Nada más falso: se llevaba investigando en ello desde hacía 25 años. En EE. UU., Weissman y Karikó, en la Universidad de Pensilvania habían descubierto una forma de facilitar que el ARNm pudiera ser utilizado como medicamento (fueron premiados por ello con el Nobel en 2023)

Mientras, en los últimos años de los 90, Ugur Sahin y Ozlem Tureci, un matrimonio de médicos e investigadores turcos que trabajaban en la universidad J. Gutenberg de Maguncia (Alemania) comenzaron a investigar el uso del ARNm contra el cáncer. La idea era sencilla: inyectar ARN mensajero para que este diese instrucciones a unas células para fabricar proteínas tumorales, y que las expusieran en su membrana "presentándolas" a las células inmunitarias del paciente, activando así la respuesta del paciente contra el tumor. Aunque el procedimiento era muy complicado y había que salvar muchos obstáculos técnicos, lograron respuestas en un tumor tan complicado como el melanoma.

Para cuando vino la epidemia, ya estaban preparados: en 2017, BioNTech había comprado una sublicencia del hallazgo de Karikó y Weissman.

Con eso y sus hallazgos propios, tenía toda una caja de herramientas y un arsenal listo para combatir algo mucho más sencillo que una célula tumoral: un virus. Además, era una empresa con éxito: tenía 1300 millones de dólares, solo de inversores privados, principalmente de la familia Strüngmann. Estaba preparada.

Y en eso vino el coronavirus de Wuhan, el SARS-Cov-2.

El 11 de enero de 2020, el Dr. Zhang Yongzhen, de Shanghai publicó la secuencia genética del virus en virological.org. Aunque inmediatamente fue represaliado por el régimen comunista chino, no pudieron impedir que la secuencia ya fuese del dominio mundial, y a partir de ella empezaron a trabajar en EE. UU. los investigadores de Moderna.

En Alemania, Ugur Sahin supo desde el primer momento que la COVID no era como una gripe cualquiera, y BioNTech se puso a trabajar febrilmente: ya en enero de 2020 había comenzado los estudios preclínicos. Su historia apasionante está contada por Joe Miller, en un libro titulado "La vacuna"2, que refleja la intuición, perseverancia, ingenio y generosidad de la pareja de investigadores turcoalemanes. Si su perspicacia les llevó a fichar a Karikó, ahora vicepresidenta de BioNTech, su ejemplo consiguió concitar la abnegación de su personal, y supieron encontrar lo mejor y a los mejores, en todos los pasos.

Pero BioNTech era una empresa pequeña, que no podía fabricar los millones de vacunas que el mundo necesitaba: hacía falta un gran socio que pudiera hacerlo, y lo encontraron en el presidente de Pfizer, Albert Bourla, judío y griego, que conectó inmediatamente con Sahin, turco y musulmán.

El acuerdo que firmaron el 17 de marzo de 2020 para fabricar la vacuna era de igual a igual, lo que indica la habilidad de Sahin y la generosidad de Bourla.

¡Funciona!

El ensayo clínico de BioNTech/Pfizer fase 3 incluyó 43.538 personas, y comparaba la vacuna con el placebo (los antivacunas mienten cuando dicen que no se han comparado con placebo). En noviembre de 2020 se anunciaron los resultados: de los 170 infectados por COVID, 162 habían recibido el placebo, y 8 la vacuna. La eficacia fue del 95 %; similar a la de Moderna en su ensayo en 30.000 personas.

Las vacunas de Pfizer y Moderna fueron autorizadas por la FDA el 11 y el 17 de diciembre de 2020, respectivamente.

Miles de millones de vacunas administradas en todo el mundo, decenas de millones de vidas salvadas

Desde 2021 a 2024 se administraron en Europa y EE. UU., 950 y 585 millones de dosis, respectivamente. En España, ochenta millones. El 90-95% con vacunas de ARNm.

Hasta que surgió la variante ómicron, más contagiosa, aunque menos letal, la eficacia de la vacunación frente a la infección fue del 80%, y más del 95% frente a hospitalización, ingresos en UCI o muerte. De resultas, la mortalidad en España por COVID en el tercer trimestre de 2021 cayó un 500%. Los no vacunados tenían 20 veces más letalidad.

Tras surgir ómicron, la eficacia de la vacuna disminuyó, pero aun así la letalidad en los no vacunados era 3-7 veces mayor.

Se calcula que las vacunas han salvado 4,5 millones de vidas en el mundo (1,6 millones en Europa), aunque estas cifras probablemente estén subestimadas.

Es terrible que la COVID haya ocasionado 25 millones de muertos: hemos comprobado que la política no estaba preparada, que la salud pública tampoco, pero hay que subrayar que la ciencia sí; la tecnología ARNm estaba dispuesta en el momento en el que surgió el SARS-Cov-2, y algunos científicos también. Figuras como Li Wenliang y Zhang Yongzhen deben ser reverenciadas por su valentía, ya que se enfrentaron al comportamiento casi criminal del gobierno de la China comunista.

Debemos gran agradecimiento a los investigadores y directivos de la Universidad de Pennsylvania, Moderna, BioNTech y Pfizer: entre todos ellos es de justicia resaltar a los fundadores de BioNTech, la pareja de médicos turcoalemanes a las que millones de personas les deben sus vidas.

1 Datos tomados de múltiples fuentes: CDC, ECDC, OMS, OWID, JamaNetwork, The Lancet, NEJM, Ministerio de Sanidad, ISCiii, Grok IA y fuentes propias.

2 Joe Miller The Vaccine. Inside the race to conquer the COVID pandemic. Welbeck. 2021. E-book 9781802791372