Era la explicación de Enrique Raya, director médico del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, en donde el cantautor ha estado ingresado desde el 28 de noviembre y en el que ha muerto a los 54 años de edad. Una crisis coronaria que le sobrevino despierto, por sorpresa, y de la que los médicos, a pesar de una hora y media de reanimación, no pudieron sacarle. Los médicos anunciaron este lunes que iba a ser trasladado a planta tras superar la crisis, por lo que nadie se esperaba este desenlace.
Carlos Cano, que veía en la canción "la mejor terapia" para su corazón, débil en salud pero fuerte en emociones, ingresó de urgencia a finales de noviembre en el citado hospital de su Granada natal, tras sufrir una grave crisis coronaria en un avión a punto de despegar, cuando viajaba a Madrid.
Carlos Cano Fernández nació en Granada el 28 de enero de 1946, en una familia humilde. A los 18 años, en París, se inició en el mundo de la música, ayudado por Lluis Llach y Enrique Morente. Tras una primera experiencia como emigrante en el extranjero, trabajó como albañil en Barcelona, "partiéndome el alma en el andamio", y es en esta ciudad donde, a los 24 años, compone su primera canción, "Miseria".
Sus comienzos en la música no fueron fáciles, ya que las letras de sus canciones eran consideradas por el franquismo como excesivamente sociales o políticas. Algunas, incluso, fueron prohibidas. En enero de 1975, grabó su primer álbum, "A duras penas", en el que la copla comienza a ser una obsesión. "Quédate con la copla" -septiembre de 1988- es el primero en el que se aleja de la canción comprometida o política, y en el que dedica a Amalia Rodrigues la canción "María la Portuguesa". En 1998, Carlos Cano presentó "Diván del Tamarit", su homenaje a Lorca en el centenario de su nacimiento. El 16 de octubre pasado había presentado en Sevilla su último disco, "De lo perdido y otras coplas", una "antología personal de la copla".
El Ayuntamiento de Granada, en donde ha quedado instalada la capilla ardiente, ha decretado por unanimidad tres días de luto oficial por la muerte de este hijo y andaluz ilustre que muchas veces encontró la inspiración en sus calles y plazas.

UN DESENLACE INESPERADO
La muerte le ganó una segunda partida
"Tocaba con sus dedos el final del túnel". Eran las palabras de uno de los médicos que ha atendido a Carlos Cano, fallecido esta madrugada horas antes de que este martes pudiera abandonar la UCI en la que ha luchado contra la muerte desde el 28 de noviembre. Pero al final, la muerte le ganó la segunda partida. A las cinco y media de la madrugada, una nueva rotura de aorta que originó un “sangrado masivo” y un “taponamiento del pericardio” detuvo definitivamente el corazón de Carlos Cano.
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