Las coincidencias continúan porque, tanto en la colección de Arroyo como en la de Tápies, se puede comprobar que ambos artistas han evolucionado hacia unas creaciones contundentes, de gran tamaño.
La selección de óleos realizada por la Galería Matta para organizar la primera muestra individual de Eduardo Arroyo introducen un elemento innovador en la producción pictórica del artista madrileño: el marco. Inspirado en las colecciones del siglo XIX que se exponen en el Louvre de París, Arroyo ha decidido añadir a sus lienzos grandes y sofisticadas molduras que amentan la importancia al cuadro.
En el caso de las nuevas creaciones de Arroyo, el marco no establece un límite sino que prolonga la tela introduciendo pinceladas y sirviendo de soporte para clavar otros elementos complementarios al lienzo.
Junto a estos cuadros de grandes dimensiones, Eduardo Arroyo ha escogido otras creaciones más reducidas inspiradas en temas que siempre han interesado al pintor, es el caso de la leyenda de la Cenicienta, o un pretexto literario como es El retrato de Dorian Gray. Dentro de este segundo grupo de obras, el artista ha querido rendir un homenaje a su amigo personal Richard Lidner, fallecido repentinamente cuando Arroyo se encontraba en Nueva York.
Aunque han tenido que pasar diez años para que Eduardo Arroyo vuelva a exponer su obra en su ciudad de origen, la espera ha merecido la pena. Tras esta muestra organizada por la Galería Matta, se mostrará otra selección de sus últimas piezas escultóricas y una tercera en torno a su obra gráfica.
Un narrador de historias
Eduardo Arroyo siempre se ha considerado una especie de cronista que cuenta historias y acontecimientos a través de la pintura. Su estrecho contacto con las vanguardias durante su larga estancia en París, le sirvió para crear irónicas señas de identidad de la cultura española caracterizadas por un desparpajo muy personal.
Rebelde, sarcástico y con una imaginación desbordante, Arroyo decidió establecerse definitivamente en España en 1980. A partir de esta fecha su obra no ha dejado de ser reconocida tanto en nuestro país como en el extranjero.

TRES EXPOSICIONES MOSTRARÁN SUS ÚLTIMAS CREACIONES
Tras diez años de ausencia, Eduardo Arroyo regresa a Madrid
Ha tenido que pasar una década para que el pintor y escultor Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) vuelva a exponer su obra en la capital de España. La casualidad ha querido que el mismo día que se inaugura una muestra con la última producción del artista, en otro punto de Madrid -en la Galería Soledad Lorenzo- se expongan algunas piezas inéditas de Antoni Tápies. La selección de obras de Eduardo Arroyo que, a partir de este lunes puede verse en la sala Metta, es la primera muestra de una serie de tres exposiciones individuales sobre el pintor que se van a organizar en Madrid.
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