Los dos edificios que guardarían similitudes don el Museo Judío de Berlín, obra de Libeskind, y el Museo Nacional de Australia, diseñado por Raggatt. Éste último se defiende diciendo que se ha inspirado en el trabajo de Libeskind, quien a su vez se basó en obras de otros arquitectos para el centro alemán.
Libeskind asegura que la estructura del museo berlinés, con pisos curvados que pretenden ser una metáfora de la desorientación judía a lo largo de la historia, ha sido copiada por Raggatt. El Museo Judío de Berlín responde al deseo de Libeskind, nacido en Polonia en 1946, de integrar la tragedia del Holocausto tanto de forma física como espiritual en la conciencia de los berlineses. Inaugurado a principios de 1999, los especialistas hablan de su “arquitectura estremecedora”, y los periódicos llegaron a definir la construcción como el “horror edificado”: la prueba son los pasillos interminables con focos de luz escasos que evocan el vacío y la angustia existentes en el museo.
Por su parte el Museo Nacional australiano abrió sus puertas hace sólo unos meses, tras unas obras con un coste superior a los 150 millones de dólares. Los críticos han premiado el diseño innovador de un centro que nació con la idea de convertirse en un referente de los museos del siglo XXI.
