L.D. / Agencias. -
El fallo de estos premios, dotados con dos millones y medio de pesetas cada uno, han sido dados a conocer esta tarde junto a las dos menciones especiales del jurado que recayeron en Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña por las escaleras mecánicas de acceso al casco histórico de Toledo, y en Iñaki Avalos y Juan Herreros por la planta de tratamiento de basuras de Valdemingómez.
El jurado estuvo presidido por Manuel de las Casas, director de la Bienal, y compuesto por Gerardo Mingo, subdirector general de Arquitectura del Ministerio de Fomento; Elena Orteu; Joaquín Ibáñez; Antonio Fernández; Blanca Lleó; Benedetta Tagliabue; Gonzalo Byrne; Francisco Jarauta; Antonio Miranda; Bernardo Secchi y Andrés Cánovas.
Según opinión del jurado, el Kursaal se ha convertido en el paradigma de la arquitectura española de fin de siglo, una obra de intensa que resuelve de forma espléndida el límite del casco histórico de San Sebastián con el mar, destacando además su construcción precisa y la forma innovadora del uso de los materiales. Es un edificio que resume la mejor arquitectura de Rafael Moneo.
Las escaleras de acceso al casco histórico de Toledo, en opinión del jurado, son la mejor solución dada en Europa a tan difícil cuestión. Su brillantez formal añade a la cornisa de la ciudad histórica los valores de la modernidad.
En cuanto a la planta de tratamiento de basuras de Valdemingómez, el jurado estimó que es un proyecto que se introdUce en los problemas más latentes en la sociedad de la abundancia, el reciclaje y la ecología. Trata y consigue no permanecer neutral ante el tema tan descuidado de los edificios industriales y consigue con su tamaño y rotundidad formal establecer un cierto grado de orden y referencia en un lugar tan sórdido de la periferia madrileña.
Para el jurado, el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao destacó la capacidad y la naturalidad con la que los arquitectos resuelven una obra de gran complejidad tanto por su situación urbana como por su programa y sobre todo la intensa investigación espacial que a través de esta obra realizan, como debe ser, los jóvenes arquitectos que la construyeron.
El jurado estuvo presidido por Manuel de las Casas, director de la Bienal, y compuesto por Gerardo Mingo, subdirector general de Arquitectura del Ministerio de Fomento; Elena Orteu; Joaquín Ibáñez; Antonio Fernández; Blanca Lleó; Benedetta Tagliabue; Gonzalo Byrne; Francisco Jarauta; Antonio Miranda; Bernardo Secchi y Andrés Cánovas.
Según opinión del jurado, el Kursaal se ha convertido en el paradigma de la arquitectura española de fin de siglo, una obra de intensa que resuelve de forma espléndida el límite del casco histórico de San Sebastián con el mar, destacando además su construcción precisa y la forma innovadora del uso de los materiales. Es un edificio que resume la mejor arquitectura de Rafael Moneo.
Las escaleras de acceso al casco histórico de Toledo, en opinión del jurado, son la mejor solución dada en Europa a tan difícil cuestión. Su brillantez formal añade a la cornisa de la ciudad histórica los valores de la modernidad.
En cuanto a la planta de tratamiento de basuras de Valdemingómez, el jurado estimó que es un proyecto que se introdUce en los problemas más latentes en la sociedad de la abundancia, el reciclaje y la ecología. Trata y consigue no permanecer neutral ante el tema tan descuidado de los edificios industriales y consigue con su tamaño y rotundidad formal establecer un cierto grado de orden y referencia en un lugar tan sórdido de la periferia madrileña.
Para el jurado, el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao destacó la capacidad y la naturalidad con la que los arquitectos resuelven una obra de gran complejidad tanto por su situación urbana como por su programa y sobre todo la intensa investigación espacial que a través de esta obra realizan, como debe ser, los jóvenes arquitectos que la construyeron.
