L.D. / EP.-
A lo largo del libro, el autor asemeja la lidia con acontecimientos históricos como el golpe del 23-F, del que dice que, ese día, se montó en el Congreso de los Diputados una corrida donde el torero principal era el golpista Tejero, quien sustituyó la montera por el tricornio y la espada por la pistola. Para Vicent los toros, si no representa a la España oscura, sí a la España sucia, práctica que, en su opinión, no es la causa de la decadencia española sino uno de sus síntomas.
El escritor de 'La novia de Matisse' tacha la corrida de toros de "espectáculo sin sentido, lleno de crueldad, de señoritismo y flamenquería" que, a su juicio, es el espejo de la miseria social y gloria de almanaque. Que la monarquía vea los toros me parece muy patibulario". Crítica que, -confesó-, extiende también a las cacerías, a los Sanfermines, en definitiva, -apuntó- a toda práctica que ponga en evidencia la crueldad humana contra los animales. "Elevar esa cochambre a un espectáculo moral. En España se nos hace creer que esto -en referencia a la lidia- es arte y cultura".
Para Vicent es difícil desarraigar a la sociedad de esta "costumbre bárbara", de lo que culpa en parte a los socialistas que, en su opinión, fomentaron esta práctica.
El valenciano escribe 'Antitauromaquia' desde la perspectiva de un converso. Aunque no fue un aficionado, cuando era pequeño se sentía atraído por las prácticas que actualmente repudia: "Estaba dentro del ambiente, no era consciente, no cuestionaba lo negativo", afirmó. Sin embargo, en una excursión cuando tenía más de veinte años en la que vió como unos "mozos borrachos" apaleaban a una vaquilla comprobó que ésta última era el ser más pacífico dentro de la locura que se había organizado.
El escritor de 'La novia de Matisse' tacha la corrida de toros de "espectáculo sin sentido, lleno de crueldad, de señoritismo y flamenquería" que, a su juicio, es el espejo de la miseria social y gloria de almanaque. Que la monarquía vea los toros me parece muy patibulario". Crítica que, -confesó-, extiende también a las cacerías, a los Sanfermines, en definitiva, -apuntó- a toda práctica que ponga en evidencia la crueldad humana contra los animales. "Elevar esa cochambre a un espectáculo moral. En España se nos hace creer que esto -en referencia a la lidia- es arte y cultura".
Para Vicent es difícil desarraigar a la sociedad de esta "costumbre bárbara", de lo que culpa en parte a los socialistas que, en su opinión, fomentaron esta práctica.
El valenciano escribe 'Antitauromaquia' desde la perspectiva de un converso. Aunque no fue un aficionado, cuando era pequeño se sentía atraído por las prácticas que actualmente repudia: "Estaba dentro del ambiente, no era consciente, no cuestionaba lo negativo", afirmó. Sin embargo, en una excursión cuando tenía más de veinte años en la que vió como unos "mozos borrachos" apaleaban a una vaquilla comprobó que ésta última era el ser más pacífico dentro de la locura que se había organizado.
