L.D. / EFE.-
Unas 18.000 personas, que ocuparon menos espacio que otras noches, que degustaron el mejor montaje de pop que seguramente se puede ver este año en todo el mundo y que fueron hipnotizadas por un espectáculo con trabajadísimos trucos escénicos y que, al no escatimar en medios, ha justificado el precio de su cara entrada.
A las 21.40 horas, una plataforma móvil la acercó desde las bambalinas, y Madonna apareció vestida con una camiseta negra semitransparente y una falda escocesa encima de unos pantalones de cuero también negros, mientras el público tarareaba la primera canción, "Drowned world", y los bailarines aparecían en la segunda, "Impressive instant", para escenificar un simulacro de pelea con la artista.
A la tercera canción, "Candy perfume girl", Madonna se colgó la guitarra eléctrica y se vislumbró por fin la bada, de siete músicos, iniciando así el set rockero, marcado por un sonido atronador y con predominio guitarrero, mientras plataformas móviles a ras del suelo aportaban la instrumentación necesaria. "Beautiful stranger", "Ray of light", "Paradise (not for me)" pusieron la nota rockera a la noche.
Con nuevo atuendo, un quimono con alas, y a ritmo de house en "Frozen", se inició el set japonés, que llenó de bases metálicas el recinto, mientras Madonna se cambiaba luego otra vez -un mono/pirata rojo- para teatralizar una pasión amorosa con katana incluida que provocó el "¡oooh!" del respetable, que asistía atónito a los sucesivos golpes de efecto.
"Nobody's perfect" dio paso al country-western con nueva estética: sombreros vaqueros, camisas de leñador, botas, mucho baile, "I deserve it", la apoteosis con "Don't tell me", y la discoteca se instala en el granero con "Human nature".
A ” The funny song", una inédita canción de puro country le siguió, con la guitarra rítmica, "Secret", una balada para romper el ritmo y recuperar el aliento, que dio paso al mecimiento general con "Gone", para continuar con el último set, el hispano, que se inició con un pasaje instrumental de "Don't cry for me, Argentina", y tres parejas bailando tango en el escenario.
La traca se disparó, a ritmo de techno-pop de los 80 con un abrigo blanco de piel en la juvenil "Holiday", y con "Music" las pantallas recordaron la trayectoria de Madonna, hasta llegar al tecno-country.
A las 21.40 horas, una plataforma móvil la acercó desde las bambalinas, y Madonna apareció vestida con una camiseta negra semitransparente y una falda escocesa encima de unos pantalones de cuero también negros, mientras el público tarareaba la primera canción, "Drowned world", y los bailarines aparecían en la segunda, "Impressive instant", para escenificar un simulacro de pelea con la artista.
A la tercera canción, "Candy perfume girl", Madonna se colgó la guitarra eléctrica y se vislumbró por fin la bada, de siete músicos, iniciando así el set rockero, marcado por un sonido atronador y con predominio guitarrero, mientras plataformas móviles a ras del suelo aportaban la instrumentación necesaria. "Beautiful stranger", "Ray of light", "Paradise (not for me)" pusieron la nota rockera a la noche.
Con nuevo atuendo, un quimono con alas, y a ritmo de house en "Frozen", se inició el set japonés, que llenó de bases metálicas el recinto, mientras Madonna se cambiaba luego otra vez -un mono/pirata rojo- para teatralizar una pasión amorosa con katana incluida que provocó el "¡oooh!" del respetable, que asistía atónito a los sucesivos golpes de efecto.
"Nobody's perfect" dio paso al country-western con nueva estética: sombreros vaqueros, camisas de leñador, botas, mucho baile, "I deserve it", la apoteosis con "Don't tell me", y la discoteca se instala en el granero con "Human nature".
A ” The funny song", una inédita canción de puro country le siguió, con la guitarra rítmica, "Secret", una balada para romper el ritmo y recuperar el aliento, que dio paso al mecimiento general con "Gone", para continuar con el último set, el hispano, que se inició con un pasaje instrumental de "Don't cry for me, Argentina", y tres parejas bailando tango en el escenario.
La traca se disparó, a ritmo de techno-pop de los 80 con un abrigo blanco de piel en la juvenil "Holiday", y con "Music" las pantallas recordaron la trayectoria de Madonna, hasta llegar al tecno-country.
