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"El emperador Carlos V a caballo en Mühlberg" luce ya en el Prado tras su restauración

La pintura "El emperador Carlos V a caballo en Mühlberg" de Tiziano (1488-1476) luce desde este miércoles con todo su esplendor en el Museo del Prado, tras la restauración llevada a cabo durante más de un año en los talleres de la pinacoteca, fruto del convenio firmado entre el Prado y FIAT Ibérica, que contemplaba la restauración de tres de las obras más significativas de Tiziano, pintadas por el artista veneciano entre 1540 y 1554.

L.D. / EFE.- Junto a la presentada este miércoles, en la que FIAT ha colaborado con 15 millones de pesetas, el convenio contempla la restauración de el retrato de Felipe II con armadura, realizada el pasado año, y "La Gloria" cuyos trabajos comenzarán en los próximos días. Este acuerdo incluía también la celebración del simposio internacional "Tiziano. Técnicas y Restauración", cuyas conclusiones han sido tenidas en cuenta en la restauración.

Los trabajos han sido efectuados por las restauradoras de la pinacoteca María Teresa y Rocío Dávila, dirigidos por la conservadora responsable del Gabinete Técnico, Carmen Garrido, y coordinados y supervisados por Miguel Falomir, jefe del departamento de conservación de pintura italiana medieval y del Renacimiento.

El director del Museo, Eduardo Serra subrayó la importancia de la cooperación mantenida entre las diferentes áreas del museo, así como "la colaboración entre el sector público y privado, que parece que a algunos les da miedo. De esta cooperación, que no es la primera que hemos mantenido con FIAT Ibérica, surgen beneficios para todos y se cumplen objetivos, cada parte respetando su propia idiosincrasia".

"Carlos V en Mülhberg", que forma parte de la excepcional colección de 35 lienzos de Tiziano propiedad del Prado, se encontraba en una situación peligrosa, en opinión de la conservadora María Teresa Dávila, y su restauración ha sido difícil y laboriosa. "Los trabajos en conjunto entre los equipos técnicos, científicos e históricos nos han permitido conocer más en profundidad la obra y así poder trabajar con más objetividad", señaló. Rocío Dávila califico la restauración de "muy conservadora" y señaló que esta ha permitido retomar las calidades de la obra. Las tonalidades se muestran ahora con todo su frescor y la luz crepuscular retoma el protagonismo que le otorgó Tiziano.

La obra, de 3,35 por 2,83 metros que conmemora la victoria sobre los protestantes, tiene una historia llena de percances. Tuvo que ser restaurada por el propio Tiziano por un desgarro que produjo en la tela un palo al caer en la grupa del caballo, cuando el lienzo se estaba secando al aire libre, sufrió otro accidente en 1734 cuando, durante el incendio del Alcázar, el lienzo fue arrancado violentamente de su bastidor y lanzado por la ventana y también fue víctima de la guerra civil española.En un intento de preservar el patrimonio se trasladaron los fondos del Prado a Ginebra y, durante el viaje, el desprendimiento de una de las almohadillas que protegían el lienzo provocó un nuevo daño.

Las roturas y perdidas de color así como las intervenciones, con remiendos, añadidos de tela, injertos, repintes, han sido documentados por el Gabinete Técnico del Museo mediante radiografías, estratigrafías, fotografías de infrarrojos, etc.

Las radiografías permiten ver cómo Tiziano pintó, inicialmente, al emperador de frente, sujetando la lanza con las dos manos, "así como su técnica para contornear y dibujar con toques", señaló Carmen Garrido, quien afirmó que nunca había visto una tela tan fina en un cuadro cómo la utilizada por el artista italiano. "Es lo que llamamos una tela de mantel dibujada, probablemente de procedencia alemana. Esta tela excepcional y delicada ha sido también causa de que haya sufrido tanto el cuadro", en el que ahora se puede apreciar la cola del caballo o los tonos del paisaje que se habían perdido.

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