L. D.-
El patriarca del cate jondo deja una saga de artistas flamencos igual de numerosa e importante que aquella de la que él procedía. Descendiente de Paco de la Luz, sobrino de La Serrana y la pareja que formaban La Sorderita y José de Paula, Manuel Soto Monje (Jerez de la Frontera, 1927-2001) es padre de los cantaores Vicente, Enrique y José Soto, y tío carnal de José Mercé.
Jerezano en su modo de hablar, interpretar y comportarse, El Sordera comenzó su carrera profesional en el popular Café Plata y Oro de su ciudad natal. Allí, compartió tablao con artistas como El Borrico y El Semita, hasta que en 1953 se traslada a Sevilla para protagonizar las noches del local El Guajiro. Años más tarde, regresaría a Cádiz para trabajar en La Cueva del Pájaro Azul y los elencos de María Rosa y Manuela Vargas, dos compañías con las que recorrió buena parte de Europa, América y Asia.
Curtido en el directo, Manuel Soto grabaría sus primeros discos coincidiendo con sus actuaciones en los tablaos madrileños de Los Canasteros y Las Brujas. En esta época es galardonado con la Copa Jerez y graba su primer álbum en solitario acompañado a la guitarra por Félix de Utrera. Una magistral interpretación en el Club Urbis de la capital da un nuevo enfoque a la trayectoria de El Sordera , que adquiere fama internacional al aparecer en la mayoría de los festivales y ciclos organizados por las peñas flamencas.
Dominador de todos los palos jerezanos, su voz, definida por los expertos como “un sonío quejumbroso astillado, crujío y de rancio eco”, Manuel Soto El Sordera consiguió en 1983 el Premio Nacional de Cante.
Jerezano en su modo de hablar, interpretar y comportarse, El Sordera comenzó su carrera profesional en el popular Café Plata y Oro de su ciudad natal. Allí, compartió tablao con artistas como El Borrico y El Semita, hasta que en 1953 se traslada a Sevilla para protagonizar las noches del local El Guajiro. Años más tarde, regresaría a Cádiz para trabajar en La Cueva del Pájaro Azul y los elencos de María Rosa y Manuela Vargas, dos compañías con las que recorrió buena parte de Europa, América y Asia.
Curtido en el directo, Manuel Soto grabaría sus primeros discos coincidiendo con sus actuaciones en los tablaos madrileños de Los Canasteros y Las Brujas. En esta época es galardonado con la Copa Jerez y graba su primer álbum en solitario acompañado a la guitarra por Félix de Utrera. Una magistral interpretación en el Club Urbis de la capital da un nuevo enfoque a la trayectoria de El Sordera , que adquiere fama internacional al aparecer en la mayoría de los festivales y ciclos organizados por las peñas flamencas.
Dominador de todos los palos jerezanos, su voz, definida por los expertos como “un sonío quejumbroso astillado, crujío y de rancio eco”, Manuel Soto El Sordera consiguió en 1983 el Premio Nacional de Cante.
