L.D. / EFE.-
Corot (París 1796-1875), considerado el precursor de la pintura impresionista al aire libre, desarrolló un papel fundamental en la evolución del paisajismo francés del siglo XIX. Promovió un retorno a la naturaleza a través del estudio y la expresión directa del paisaje con su estilo característico entre el realismo y el romanticismo.
Tomás Llorens, conservador jefe del Museo, presentó la exposición formada por seis cuadros de Corot, que arropan a "El Parque de los Leones de Port-Marly", junto con un lienzo de su discípulo y amigo Georges Rodrigues-Henriques, que pintó el mismo paisaje. Una pintura de Alfred Sisley (1839-1899) sobre las inundaciones de Port-Marly en 1876 completan la sala.
Llorens explicó que la familia Georges Rodrigues-Henriques, de origen sefardí, se establece en Francia en el siglo XVI afincándose primero en Burdeos y después en París. Georges es el propietario de la finca y la casa donde Corot pasó diez días en agosto de 1872 y pintó el lienzo, tomando como modelos a los hijos del propietario.
El cuadro constituía una especie de homenaje, el paisaje representado es la propiedad de su amigo y las figuras sus dos hijos Henry y Valentine, que junto a los plateados troncos de los abedules constituyen el foco de atención de la escena, cargada de un fuerte componente poético.
Tomás Llorens, conservador jefe del Museo, presentó la exposición formada por seis cuadros de Corot, que arropan a "El Parque de los Leones de Port-Marly", junto con un lienzo de su discípulo y amigo Georges Rodrigues-Henriques, que pintó el mismo paisaje. Una pintura de Alfred Sisley (1839-1899) sobre las inundaciones de Port-Marly en 1876 completan la sala.
Llorens explicó que la familia Georges Rodrigues-Henriques, de origen sefardí, se establece en Francia en el siglo XVI afincándose primero en Burdeos y después en París. Georges es el propietario de la finca y la casa donde Corot pasó diez días en agosto de 1872 y pintó el lienzo, tomando como modelos a los hijos del propietario.
El cuadro constituía una especie de homenaje, el paisaje representado es la propiedad de su amigo y las figuras sus dos hijos Henry y Valentine, que junto a los plateados troncos de los abedules constituyen el foco de atención de la escena, cargada de un fuerte componente poético.
