L.D. / EFE.
- La exposición, que ya se vio en Buenos Aires, consta de 103 obras —82 pinturas y 21 esculturas— de 73 artistas, pertenecientes en su mayoría al Museo Reina Sofía, y algunas de las cuales nunca antes habían salido de España. Este hecho contrasta con la joya de la exposición, una obra que no ha sido expuesta en España y que fue comprada recientemente en una subasta en Suiza por 10 millones de dólares. Se trata del óleo sobre tela de Pablo Picasso “Cabeza de Mujer” (1910), que el artista español pintó a los 29 años para una de sus amantes.
Las seis obras de Picasso que forman parte de la muestra son el eje de la exposición, patrocinada por Telefónica y divida en tres módulos que reflejan períodos importantes de la historia española en el siglo XX. El primer módulo, llamado “Picasso y su ambiente”, comprende obras del período entre 1900 a 1939, época en la cual florecieron el cubismo y el surrealismo. En este módulo, las obras de Picasso, entre las cuales también figura “Cabeza Llorando V” (1937), compartirán la sala principal de la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo con dos trabajos de Salvador Dalí, seis de Joan Miró y otros tantos de María Blanchard y Juan Gris, entre otros. La obra más importante de Dalí en la exposición es el óleo sobre tela “El Enigma sin Fin” (1938), mientras que de Joan Miró se destaca “Pintura” (1925).
El segundo módulo abarca los años 1939 y 1975 y lleva por título “Arte para después de una guerra”, marcado por el rechazo artístico al fascismo y al nazismo, así como por el surgimiento de una tendencia estética informal y del expresionismo.
En este módulo se destacan obras como “Azul y Dos Cruces”, de Antoni Tápies y “El Grito Número 7”, de Antonio Saura.
En el tercer módulo, llamado “Ultimas generaciones”, se muestra la producción artística española desde 1975 hasta fines del siglo XX, época caracterizada por la innovación de jóvenes artistas en el período posterior al franquismo. Una de las principales figuras de esa fase es Miquel Barceló, uno de los artistas españoles más elogiados por la crítica internacional. De Barceló fue seleccionada “El estudio de las Esculturas” (1993), una combinación de texturas pesadas y pinceladas rápidas.
!-->
Las seis obras de Picasso que forman parte de la muestra son el eje de la exposición, patrocinada por Telefónica y divida en tres módulos que reflejan períodos importantes de la historia española en el siglo XX. El primer módulo, llamado “Picasso y su ambiente”, comprende obras del período entre 1900 a 1939, época en la cual florecieron el cubismo y el surrealismo. En este módulo, las obras de Picasso, entre las cuales también figura “Cabeza Llorando V” (1937), compartirán la sala principal de la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo con dos trabajos de Salvador Dalí, seis de Joan Miró y otros tantos de María Blanchard y Juan Gris, entre otros. La obra más importante de Dalí en la exposición es el óleo sobre tela “El Enigma sin Fin” (1938), mientras que de Joan Miró se destaca “Pintura” (1925).
El segundo módulo abarca los años 1939 y 1975 y lleva por título “Arte para después de una guerra”, marcado por el rechazo artístico al fascismo y al nazismo, así como por el surgimiento de una tendencia estética informal y del expresionismo.
En este módulo se destacan obras como “Azul y Dos Cruces”, de Antoni Tápies y “El Grito Número 7”, de Antonio Saura.
En el tercer módulo, llamado “Ultimas generaciones”, se muestra la producción artística española desde 1975 hasta fines del siglo XX, época caracterizada por la innovación de jóvenes artistas en el período posterior al franquismo. Una de las principales figuras de esa fase es Miquel Barceló, uno de los artistas españoles más elogiados por la crítica internacional. De Barceló fue seleccionada “El estudio de las Esculturas” (1993), una combinación de texturas pesadas y pinceladas rápidas.
!-->
