L. D.-
Tanto el interior como el exterior de las ahora destruidas Torres Gemelas congregaban decenas de obras de arte que hoy podrían haber desaparecido. En los dos edificios que identificaban la llamada
capital del arte
se exponían pinturas, esculturas y todo tipo de expresiones artísticas actualmente sepultadas bajo los escombros.
Entre las piezas perdidas, figura el “Gran tapiz” de Joan Miró que daba la bienvenida a los turistas que visitaban la Torre abierta al público. Se trata de una obra elaborada en 1974 con una técnica mixta de lana, cáñamo y cuerda que estaba colgado a la entrada de la Torre Sur, y que cada día era contemplada por miles de personas.
Sin embargo la obra de Miró no es la única que podría haber quedado destrozada tras la catástrofe. Bajo los casi siete pisos de escombros que hay en el World Trade Center, se encuentran además un relieve de madera pintada de Luise Nevelson, que se exponía en la entrada de la Torre Norte, una escultura de Alexander Calder de más de ocho metros de alto ubicada en el World Trade Center 7, y una pintura de Roy Lichtenstein perteneciente a su célebre serie “Entablature”. Estas dos últimas obras se perdieron tras el derrumbe del Edificio 7, que cayó varias horas después que las Torres.
Por el contrario, otra obra del artista pop, la gran escultura titulada “Modern Head” (“Cabeza Moderna”), podría haber sobrevivido milagrosamente al ataque terrorista. Varias imágenes mostradas en los últimos días por las televisiones muestran la pieza prácticamente intacta.
Pérdidas millonarias y un artista desaparecido
Una de las víctimas del atentado contra las Torres Gemelas podría ser el escultor Michael Richards. Se cree que el joven y prometedor artista trabajaba en el piso 90 de la Torre Norte en el momento del atentado. Richards, que desde el pasado martes figura en las listas de desaparecidos, disfrutaba de una Beca del Consejo Cultural del Bajo Manhattan, creado hace 30 años por David Rockefeller y el Chase Manhattan Bank.
Según informa el diario The New York Times , los expertos calculan el valor de estas obras en unos diez millones de dólares, 1.800 millones de pesetas. Pero la cifra es sólo una aproximación: se sabe que algunas de las importantes empresas que tenían su sede en las Torres poseían obras de artistas destacados imposibles de cuantificar.
Entre las piezas perdidas, figura el “Gran tapiz” de Joan Miró que daba la bienvenida a los turistas que visitaban la Torre abierta al público. Se trata de una obra elaborada en 1974 con una técnica mixta de lana, cáñamo y cuerda que estaba colgado a la entrada de la Torre Sur, y que cada día era contemplada por miles de personas.
Sin embargo la obra de Miró no es la única que podría haber quedado destrozada tras la catástrofe. Bajo los casi siete pisos de escombros que hay en el World Trade Center, se encuentran además un relieve de madera pintada de Luise Nevelson, que se exponía en la entrada de la Torre Norte, una escultura de Alexander Calder de más de ocho metros de alto ubicada en el World Trade Center 7, y una pintura de Roy Lichtenstein perteneciente a su célebre serie “Entablature”. Estas dos últimas obras se perdieron tras el derrumbe del Edificio 7, que cayó varias horas después que las Torres.
Por el contrario, otra obra del artista pop, la gran escultura titulada “Modern Head” (“Cabeza Moderna”), podría haber sobrevivido milagrosamente al ataque terrorista. Varias imágenes mostradas en los últimos días por las televisiones muestran la pieza prácticamente intacta.
Pérdidas millonarias y un artista desaparecido
Una de las víctimas del atentado contra las Torres Gemelas podría ser el escultor Michael Richards. Se cree que el joven y prometedor artista trabajaba en el piso 90 de la Torre Norte en el momento del atentado. Richards, que desde el pasado martes figura en las listas de desaparecidos, disfrutaba de una Beca del Consejo Cultural del Bajo Manhattan, creado hace 30 años por David Rockefeller y el Chase Manhattan Bank.
Según informa el diario The New York Times , los expertos calculan el valor de estas obras en unos diez millones de dólares, 1.800 millones de pesetas. Pero la cifra es sólo una aproximación: se sabe que algunas de las importantes empresas que tenían su sede en las Torres poseían obras de artistas destacados imposibles de cuantificar.
