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TEATRO REAL

Carlos Álvarez triunfó en el Real con "Rigoletto"

El barítono malagueño vio recompensada su espera de años y, tras recuperarse de un catarro, recibió un “bravo” unánime en el Teatro Real representado el papel de “Rigoletto” en la ópera de Verdi. La soprano valenciana Isabel Rey protagonizó el papel de “Gilda” y ambos estuvieron bajo la dirección del británico Graham Vick, quien intentó presentar una nueva lectura de la obra de Víctor Hugo pero no tuvo mucho éxito con el público, entre el que estaban los Reyes.

L. D. / EFE.- La voz de Carlos Álvarez, que antes de cada función - hay otras nueve programadas- tiene que someterse a varias horas de maquillaje y caracterización, lo que le presenta irreconocible ante el público, brilló con luz propia en una noche en la que el público unánimemente -algo poco habitual en el Real- aplaudió el enorme esfuerzo vocal y de interpretación que supone el personaje de Verdi.

Carlos Álvarez, en plena forma vocal y física, tras el catarro que ha padecido, confesaba días atrás sentirse como cualquier estudiante antes de un examen trascendental. Él lo ha superado y, a juzgar por el entusiasmo del público, con sobresaliente.

Hace años, en 1993, un Carlos Álvarez en la recta final de la veintena, se atrevía a decirle no al maestro Ricardo Mutti para debutar en este papel en un templo lírico como es la Scala milanesa. Ahora a los 35, "más cantante y más persona", reconocía, ha hecho suyo el personaje central de este melodrama en tres actos con música de Verdi y libreto de Franceso María Piave.

Basado en el drama de Víctor Hugo "El rey se divierte", la censura del momento obligó a Verdi y a Piave a trasladar esta tragedia de pasiones desatadas, sufrimiento, depravación moral y venganza, además de demoledora crítica contra el poder, a la corte del Duque de Mantua, y no a la de Francisco I de Francia.

Graham Vick, uno de los más afamados directores de escena del momento, ha huido de lecturas convencionales y amables para fijar su mirada en la tragedia de Víctor Hugo, en unos personajes que se muestran ante el público tal y como son en realidad, seres sin escrúpulos y sin dignidad. Una lectura y un trabajo escénico que, a juzgar por la reacción del público, no fue compartida en la noche del estreno.

El director británico escuchó un gran abucheo cuando salió a saludar junto al resto del equipo artístico. Una pitada sonora en el mismo día en el que Vick declaraba a un periódico de Madrid que su responsabilidad era "hacia el compositor y el libretista, y no hacia el público".

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