L D (EFE)
Estos pequeños libros de 6,5 por 8,5 centímetros, conocidos popularmente como "Crisolín" comenzaron su andadura bajo el nombre oficial de "Colección Crisol. Serie especial", en origen una idea de Manuel Aguilar Muñoz que decidió en la Navidad de 1946 regalar a clientes y amigos un diminuto volumen de la colección Crisol. La idea de Aguilar Muñoz fue un éxito, año tras año comenzó a editarse un nuevo librito en Diciembre, perdió su carácter gratuito y se convirtió en objeto de colección por parte de muchos lectores, que fielmente lo buscaban todas las navidades, solo durante cuatro años y como homenaje a la Feria del Libro se publicó también un volumen en primavera.
La aceptación del Crisolín se debe a un conjunto de factores, entre ellos al pequeño formato y a la elección de títulos que coinciden en muchas ocasiones con concesiones de premios, centenarios o conmemoraciones de los autores, además "son tirada única, no se reponen, lo que los hace especialmente buscados por los coleccionistas", dijo Ana Rosa Semprúm.
La directora de Aguilar explicó que la decisión de hacer una especie de facsímil de la colección que tuviera todas sus características pero sin desvirtuar el original ni perjudicar a los actuales coleccionistas les llevó hasta "Crisolín XXI". Los "crisolines" son el nombre popular que la editorial no menciona nada mas que en dos ocasiones, siempre se refiere a ellos como "tomitos extra de la Colección Crisol", recordó Semprúm.
"Crisolín XXI", respeta el espíritu de la colección original, que por otra parte mantiene su propia existencia y este año se pone a la venta el número 64, "Somos cuentos de cuentos" del escritor José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, con las mismas características que los anteriores volúmenes, la encuadernación en piel negra, roja o verde, salvo en el periodo 80-95 que se encuadernó en gauflex, y el fino papel biblia o similar, añadió Semprúm.
Para la primera entrega se han escogido a tres clásicos "La gitanilla" de Miguel de Cervantes, (1968 en la primera colección), "La vida es sueño", de Calderón (1980) y "Doce cuentos" de Leopóldo Alas `Clarín´, de los que se ha hecho una tirada de 12.000 ejemplares, con una elaboración muy cuidada, parte del proceso, como el cosido se ha hecho de forma manual, por el pequeño tamaño de los libros.
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La aceptación del Crisolín se debe a un conjunto de factores, entre ellos al pequeño formato y a la elección de títulos que coinciden en muchas ocasiones con concesiones de premios, centenarios o conmemoraciones de los autores, además "son tirada única, no se reponen, lo que los hace especialmente buscados por los coleccionistas", dijo Ana Rosa Semprúm.
La directora de Aguilar explicó que la decisión de hacer una especie de facsímil de la colección que tuviera todas sus características pero sin desvirtuar el original ni perjudicar a los actuales coleccionistas les llevó hasta "Crisolín XXI". Los "crisolines" son el nombre popular que la editorial no menciona nada mas que en dos ocasiones, siempre se refiere a ellos como "tomitos extra de la Colección Crisol", recordó Semprúm.
"Crisolín XXI", respeta el espíritu de la colección original, que por otra parte mantiene su propia existencia y este año se pone a la venta el número 64, "Somos cuentos de cuentos" del escritor José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, con las mismas características que los anteriores volúmenes, la encuadernación en piel negra, roja o verde, salvo en el periodo 80-95 que se encuadernó en gauflex, y el fino papel biblia o similar, añadió Semprúm.
Para la primera entrega se han escogido a tres clásicos "La gitanilla" de Miguel de Cervantes, (1968 en la primera colección), "La vida es sueño", de Calderón (1980) y "Doce cuentos" de Leopóldo Alas `Clarín´, de los que se ha hecho una tirada de 12.000 ejemplares, con una elaboración muy cuidada, parte del proceso, como el cosido se ha hecho de forma manual, por el pequeño tamaño de los libros.
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