LD - EFE.
Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza de Kaszon nació en Scheveningen, cerca de La Haya (Holanda) el 13 de abril de 1921, fruto del matrimonio entre el financiero Heinrich Thyssen y la baronesa de origen húngaro Margarita Bornemisza. Sus padres se exiliaron en Holanda tras la llegada del comunismo en Hungría y del nazismo en Alemania. El matrimonio Thyssen Bornemisza finalizó judicialmente en 1931 con unos acuerdos que hicieron que el barón mantuviera la patria potestad sobre su heredero".
Educado en un colegio alemán en Holanda, ante la inminente invasión del país por las tropas nazis, se trasladó en 1932 con su padre a su nueva residencia, Villa Favorita, en Lugano, Suiza. Esta mansión abrió al público en 1937 una galería anexa en la que se expuso la colección de pintura y escultura que reunieron su abuelo, admirador de Rodin, y su padre, que aprovechó el crash financiero de 1929 para adquirir obras de magnates arruinados como Otto Khan o J.P. Morgan.
Durante la II Guerra Mundial, Hans Heinrich estudió Derecho, Economía, Arte y literatura francesa y, dos años después de acabada la contienda, en 1947 y cuando él tenía 26 años, su padre falleció y él se convirtió en el nuevo barón Thyssen-Bornemisza. Para conocer su herencia, recorrió sus nuevas posesiones por toda Europa. Al igual que Alemania, sus empresas estaban arrasadas ya que lo que no habían destruido los nazis, había sido confiscado por los aliados.
Rodeado de un eficiente equipo, en una década recuperó el imperio financiero e industrial Thyssen. Puso al día los astilleros de Holanda y Alemania; construyó la mina de carbón más moderna de Alemania y la mayor central hidroeléctrica. Una vez reflotado el grupo, vendió la mayor parte de la industria pesada e invirtió en sectores de rápido crecimiento en Estados Unidos. Nació el "Thyssen Bornemisza Group" (TGB), constituido por 250 empresas agrupadas en ocho ramas de actividad: desde tecnología informática hasta robots y maquinaria agrícola.
De igual forma, se empeñó en unir la colección de arte de 525 cuadros de su padre, que, a su muerte, quedó dividida entre sus hijos. Hans Heinrich compró las obras que habían heredado sus hermanos y las vendidas a otros particulares. Los sesenta y setenta fueron su edad de oro. Una época en la que frecuentó a la "jet" internacional y en la que era consejero de una treintena de sociedades, presidente de los Astilleros Bremen Vulkan, directivo de Heineken, Sotheby's y del Museo Metropolitano de Nueva York, entre otros cargos. Su grupo tenía unas ventas de 200.000 millones de pesetas y sus beneficios eran cuantiosos. En línea con su riqueza, fue el primer empresario europeo en comprarse un reactor para sus desplazamientos.
Tras reunir la colección de su padre, –a quien no le interesaba el arte del siglo XX– el barón se dedicó a ampliarla. En 20 años logró sumar otros 1.000 cuadros, empezó con los paisajistas americanos del XIX y prosiguió con los expresionistas alemanes, fauvistas, cubistas y abstractos hasta llegar al "Pop art".
Después de cuatro matrimonios con María Teresa Lippe (1946-1949), con la modelo inglesa Nina Dyer (1954-1956), con la modelo escocesa Fiona Campbell (1956-1965) y con la brasileña Denise Shorto, el barón se casó en 1985 con Carmen Cervera, un matrimonio que marcaría el destino de su colección pictórica, unida y salvaguardada desde mediados de los ochenta por la Fundación Thyssen Bornemisza. A albergar esta valiosa colección aspiraron varios países, entre ellos EEUU, Alemania, Japón, Italia o Suiza. Pero el barón, bajo la influencia de su esposa decidió aceptar la propuesta española de instalarla en Madrid, para lo que obtuvo el Palacio de Villahermosa, junto al Museo del Prado.
El 3 de agosto de 1993, el Estado español, previa renuncia de todos los herederos y tras unas negociaciones de seis años en las que participaron tres ministros de Cultura –Solana, Semprún y Solé Tura–, adquirió 775 cuadros a una sociedad familiar ("Favorita Trustees Limited") por 42.227 millones de pesetas –338 millones de dólares–. En 1999 los barones y las autoridades españolas llegaron a un acuerdo para adquirir los dos edificios colindantes al museo Thyssen Bornemisza y exhibir allí la colección pictórica de Carmen Cervera, unos setecientos cuadros que ha cedido gratuitamente por diez años. Posteriormente, los barones cambiaron de idea y decidieron que la colección de ambos se mostrara de forma conjunta, una vez que se realizasen las obras de ampliación, que fueron adjudicadas al equipo de arquitectos liderado por Manuel Baquero y que comenzarán la próxima primavera.
En los últimos años el barón tuvo problemas con su hijo mayor, Georg Heinrich, al que nombró en 1983 director general del grupo empresarial que lleva su nombre. En 1996 presentó una demanda por fraude en las Bermudas contra su primogénito porque, según explicó entonces, quería evitar que éste heredara demasiado y que a su muerte "estallara una guerra por mi legado". Hace unos meses la familia Thyssen alcanzó acuerdos que pusieron fin a rencillas familiares por el legado.
Además de su primogénito, el barón tiene otros cuatro hijos legales: Francesca y Lorne (con Fiona Campbell), Alexander (con Denise Shorto) y Borja, hijo de Carmen Cervera.
Educado en un colegio alemán en Holanda, ante la inminente invasión del país por las tropas nazis, se trasladó en 1932 con su padre a su nueva residencia, Villa Favorita, en Lugano, Suiza. Esta mansión abrió al público en 1937 una galería anexa en la que se expuso la colección de pintura y escultura que reunieron su abuelo, admirador de Rodin, y su padre, que aprovechó el crash financiero de 1929 para adquirir obras de magnates arruinados como Otto Khan o J.P. Morgan.
Durante la II Guerra Mundial, Hans Heinrich estudió Derecho, Economía, Arte y literatura francesa y, dos años después de acabada la contienda, en 1947 y cuando él tenía 26 años, su padre falleció y él se convirtió en el nuevo barón Thyssen-Bornemisza. Para conocer su herencia, recorrió sus nuevas posesiones por toda Europa. Al igual que Alemania, sus empresas estaban arrasadas ya que lo que no habían destruido los nazis, había sido confiscado por los aliados.
Rodeado de un eficiente equipo, en una década recuperó el imperio financiero e industrial Thyssen. Puso al día los astilleros de Holanda y Alemania; construyó la mina de carbón más moderna de Alemania y la mayor central hidroeléctrica. Una vez reflotado el grupo, vendió la mayor parte de la industria pesada e invirtió en sectores de rápido crecimiento en Estados Unidos. Nació el "Thyssen Bornemisza Group" (TGB), constituido por 250 empresas agrupadas en ocho ramas de actividad: desde tecnología informática hasta robots y maquinaria agrícola.
De igual forma, se empeñó en unir la colección de arte de 525 cuadros de su padre, que, a su muerte, quedó dividida entre sus hijos. Hans Heinrich compró las obras que habían heredado sus hermanos y las vendidas a otros particulares. Los sesenta y setenta fueron su edad de oro. Una época en la que frecuentó a la "jet" internacional y en la que era consejero de una treintena de sociedades, presidente de los Astilleros Bremen Vulkan, directivo de Heineken, Sotheby's y del Museo Metropolitano de Nueva York, entre otros cargos. Su grupo tenía unas ventas de 200.000 millones de pesetas y sus beneficios eran cuantiosos. En línea con su riqueza, fue el primer empresario europeo en comprarse un reactor para sus desplazamientos.
Tras reunir la colección de su padre, –a quien no le interesaba el arte del siglo XX– el barón se dedicó a ampliarla. En 20 años logró sumar otros 1.000 cuadros, empezó con los paisajistas americanos del XIX y prosiguió con los expresionistas alemanes, fauvistas, cubistas y abstractos hasta llegar al "Pop art".
Después de cuatro matrimonios con María Teresa Lippe (1946-1949), con la modelo inglesa Nina Dyer (1954-1956), con la modelo escocesa Fiona Campbell (1956-1965) y con la brasileña Denise Shorto, el barón se casó en 1985 con Carmen Cervera, un matrimonio que marcaría el destino de su colección pictórica, unida y salvaguardada desde mediados de los ochenta por la Fundación Thyssen Bornemisza. A albergar esta valiosa colección aspiraron varios países, entre ellos EEUU, Alemania, Japón, Italia o Suiza. Pero el barón, bajo la influencia de su esposa decidió aceptar la propuesta española de instalarla en Madrid, para lo que obtuvo el Palacio de Villahermosa, junto al Museo del Prado.
El 3 de agosto de 1993, el Estado español, previa renuncia de todos los herederos y tras unas negociaciones de seis años en las que participaron tres ministros de Cultura –Solana, Semprún y Solé Tura–, adquirió 775 cuadros a una sociedad familiar ("Favorita Trustees Limited") por 42.227 millones de pesetas –338 millones de dólares–. En 1999 los barones y las autoridades españolas llegaron a un acuerdo para adquirir los dos edificios colindantes al museo Thyssen Bornemisza y exhibir allí la colección pictórica de Carmen Cervera, unos setecientos cuadros que ha cedido gratuitamente por diez años. Posteriormente, los barones cambiaron de idea y decidieron que la colección de ambos se mostrara de forma conjunta, una vez que se realizasen las obras de ampliación, que fueron adjudicadas al equipo de arquitectos liderado por Manuel Baquero y que comenzarán la próxima primavera.
En los últimos años el barón tuvo problemas con su hijo mayor, Georg Heinrich, al que nombró en 1983 director general del grupo empresarial que lleva su nombre. En 1996 presentó una demanda por fraude en las Bermudas contra su primogénito porque, según explicó entonces, quería evitar que éste heredara demasiado y que a su muerte "estallara una guerra por mi legado". Hace unos meses la familia Thyssen alcanzó acuerdos que pusieron fin a rencillas familiares por el legado.
Además de su primogénito, el barón tiene otros cuatro hijos legales: Francesca y Lorne (con Fiona Campbell), Alexander (con Denise Shorto) y Borja, hijo de Carmen Cervera.
