L D (Diana Molineaux)
Si Dalmau aprovecha los textos recogidos de Jaufré Rudel para escribir una novela dinámica y casi de aventuras, la ópera compuesta por la finlandesa Kaija Saariaho y presentada este año en Santa Fe se centra en la lírica, tan solo tiene tres personajes y se desarrolla con un único decorado.
La similitud entre la novela catalana y la ópera franco-finlandesa prácticamente acaba en la lejanía del amor de Rudel por la desconocida Constance, condesa de Trípoli, en cuyos brazos muere cuando finalmente se encuentran: La ópera se dedica menos al amor lejano cantado por Rudel que a la vivencia del exilio detallada por el libretista Aamin Malouf, un escritor libanés exiliado, de origen griego-ortodoxo y afincado en París, igual que la compositora finlandesa.
Santa Fe acogió su producción en un escenario lleno de agua y dos escaleras de caracol a cada extremo, a la izquiera la ocupada por Gerald Finley en el papel de Rudel y a la derecha la de Dawn Upshaw, que representa a Constance. El tercer personaje es un peregrino pero, como en la época barroca, lo representa una mujer, Mónica Groop, que se traslada en una barca de un escalera a la otra. La limitación en el número de personajes queda compensada de cierta forma por los dos coros, situados al lado de cada escalera y fuera del escenario, uno de voces masculinas para acompañar a Rudel y otro femenino para Constance.
En la conferencia informativa que Santa Fe ofrece al público antes de todas las óperas, se avisó a los espectadores de que era una obra difícil de comprender como son por lo general las composiciones no melódicas modernas, que atraen principalmente a músicos profesionales y expertos musicales.
La similitud entre la novela catalana y la ópera franco-finlandesa prácticamente acaba en la lejanía del amor de Rudel por la desconocida Constance, condesa de Trípoli, en cuyos brazos muere cuando finalmente se encuentran: La ópera se dedica menos al amor lejano cantado por Rudel que a la vivencia del exilio detallada por el libretista Aamin Malouf, un escritor libanés exiliado, de origen griego-ortodoxo y afincado en París, igual que la compositora finlandesa.
Santa Fe acogió su producción en un escenario lleno de agua y dos escaleras de caracol a cada extremo, a la izquiera la ocupada por Gerald Finley en el papel de Rudel y a la derecha la de Dawn Upshaw, que representa a Constance. El tercer personaje es un peregrino pero, como en la época barroca, lo representa una mujer, Mónica Groop, que se traslada en una barca de un escalera a la otra. La limitación en el número de personajes queda compensada de cierta forma por los dos coros, situados al lado de cada escalera y fuera del escenario, uno de voces masculinas para acompañar a Rudel y otro femenino para Constance.
En la conferencia informativa que Santa Fe ofrece al público antes de todas las óperas, se avisó a los espectadores de que era una obra difícil de comprender como son por lo general las composiciones no melódicas modernas, que atraen principalmente a músicos profesionales y expertos musicales.
