L D (EFE)
"La curva de la felicidad" es un relato simple, que juega sus mejores bazas en la espontaneidad de las escenas, sobre todo en el trabajo con los niños, que pareciera actuaran de forma natural. Sergi López encarna a Tom, un hombre de 40 años, casado y con tres hijos, que ve como su vida da una vuelta cuando una ex novia le comunica que tuvo una hija de él que ahora estará a su cargo.
Poirier, para aportar mayor realismo a la escena del primer encuentro entre padre e hija, dispuso que los dos actores nunca se vieran antes de rodar. Este es una de las técnicas que utiliza el director, que filma de forma lineal y que busca encontrar los sentimientos sociales antes que los maniqueismos técnicos.
López se muestra encantado con el realizador, con quien tiene gran complicidad (de hecho es el padrino de uno de sus hijos). Las cinco primeras películas de Poirier también lo fueron de López. "Empecé a trabajar con Manuel y después, cuando trabajé con otros, descubrí que nadie trabaja como Poirier, porque hace películas poco convencionales en cuanto a narrativa y autenticidad".
Poirier, para aportar mayor realismo a la escena del primer encuentro entre padre e hija, dispuso que los dos actores nunca se vieran antes de rodar. Este es una de las técnicas que utiliza el director, que filma de forma lineal y que busca encontrar los sentimientos sociales antes que los maniqueismos técnicos.
López se muestra encantado con el realizador, con quien tiene gran complicidad (de hecho es el padrino de uno de sus hijos). Las cinco primeras películas de Poirier también lo fueron de López. "Empecé a trabajar con Manuel y después, cuando trabajé con otros, descubrí que nadie trabaja como Poirier, porque hace películas poco convencionales en cuanto a narrativa y autenticidad".
