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Se presenta una nueva recopilación de la obra del Lorca "campesino"

Galaxia Gutenberg acaba de publicar una recopilación de textos del poeta granadino en los que se respira la frondosidad de La Vega granadina.

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En estos días de patrias y expatriados, hablemos de ello, verdaderamente. Decía Rainer María Rilke, otro poeta inagotable, que la verdadera patria del hombre es la infancia. No fue el único. En una entrevista Miguel Delibes pronunció la misma copulativa. Ciudadano Orson Welles "Kane" deslizó el mensaje en el recuerdo de un trineo, y cómo no, el padre de Peter Pan, nunca superó eso de que "lo mejor de todo es ser niño" (lo segundo mejor para James Matthew Barrie "es escribir sobre ser un niño"). La infancia como convicción y obra artística.

La esencia de la antología Poemas de la Vega (Galaxia Gutenberg) está en una entrevista recogida en el prólogo en la que Lorca recuerda que siendo niño, vivió "en pleno ambiente de naturaleza. Como todos los niños, adjudicaba a cada cosa, mueble, objeto, árbol, piedra, su personalidad. Conversaba con ellos y los amaba. En el patio de mi casa había unos chopos. Una tarde se me ocurrió que los chopos cantaban. El viento, al pasar por entre sus ramas producía un ruido variado en tonos, que a mí se me antojó musical".

El Peter Pan granadino, Federico García Lorca se crió en una familia burguesa, con biblioteca, la de su abuela Isabel, tierras, con patio de su casa particular, y tranquilidad para reparar en el sonido del río o en la redondez y palidez de la luna. Con espíritu animista japonés, el Lorca poeta nació entre los campos y los muros de sus casas familiares de Granada, en las localidades de Asquerosa (hoy Valderrubio) y de la Huerta de San Vicente. Eran los días en que ignoraba su soledad, no le daba tregua, aún era tierno, se sentía con futuro y sin dolor, a excepción del que produce la belleza, "hay tantos jazmines en el jardín y tantas "damas de noche" que por la madrugada nos da a todos en casa un dolor lírico de cabeza, tan maravilloso como sufre el agua detenida". Ya estaba el barrunto de esa otra tierra, yerma, sólo fértil para la crueldad de las gentes que murmuran, "siempre las gentes". Y llegó el invierno para Lorca.

Gacela IX
Del amor maravilloso

Con todo el yeso
de los malos campos,
eras junco de amor, jazmín mojado.

Con sur y llama
de los malos cielos,
eras rumor de nieve por mi pecho.

Cielos y campos
anudaban cadenas en mis manos.

Campos y cielos
azotaban las llagas de mi cuerpo.

Romanticismo de vanguardia

Este nuevo recopilatorio de prosa, versos, teatro y cartas de juventud resucita lo que se ha dado en llamar el Lorca campesino. Todo empezó como proyecto escolar reivindicativo de la tierra. Varios profesores de enseñanza media de Granada quisieron que sus alumnos percibieran de otra forma el lugar en el que viven, verlo desde más arriba, despegando hacia el interior.

Gracias a este trabajo se ha descubierto la fuente del romanticismo de Lorca, la biblioteca de su abuela, Isabel, gran aficionada a Víctor Hugo, Zorilla, Bécquer y Dumas. En los años 30 Lorca donó esta biblioteca a Fuente Vaqueros, su pueblo natal. Para el acto institucional pronunció un discurso titulado "Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros", que también está en el libro editado por Galaxia Gutenberg.

Libertad Digital acudió a la presentación del libro en la Casa del Lector de Madrid y charló con Laura García Lorca, sobrina del poeta y presidenta de la Fundación que lleva su nombre y con el escritor Luis García Montero. En el video que acompaña a esta noticia están todos los detalles. Montero concluía con una confesión de Lorca que afianza la tesis del recopilatorio, "todo lo aprendí de la tierra, escribo con la tierra en la yema de los dedos".

El volumen Poemas de la Vega está ilustrado con un dibujo del propio García Lorca del año 1925, en el que se ve una casa con la palabra "Amor" pintada en su fachada.

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