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La vida loca de Chiquetete

La ausencia paterna, drogas y relaciones fallidas dieron al traste con la carrera del gitano de voz aguda y preciosa que gustaba a calés y payos.

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Chiquetete en el Foro Flamenco en enero de 2016. | Emilio Castro/RTVA

El corazón se le ha parado para siempre a Antonio Cortés "Chiquetete". Un corazón ya herido hacía tiempo. Por los vaivenes de su trayectoria sentimental, desde luego. Y también por la mala vida del cantante, que hubo de someterse a varias operaciones.

Puede que desde niño ya acusara la tristeza dentro de los recovecos de un alma sensible que siempre anidó en él, pese a las turbulencias de su carácter en los últimos veintitantos años. La ausencia de su padre, fuera del hogar, no hay duda que lo marcó ya en su infancia. Su madre lo amparó siempre, lo cuidó, lo mimó. Para lo cual hubo de sacrificarse Manuela vendiendo sábanas y telas de pueblo en pueblo, por la provincia de Cádiz. Eran de Algeciras. Antonio nació hace setenta años. Y nunca apartó de ese corazón malherido la figura materna, a quien dedicó en sus buenos años de éxito una conmovedora copla: "Mi madre Manuela". "La mare", como él pronunciaba con su dulce acento andaluz, que murió en febrero de este año, causándole un inmenso dolor.

"Chiquetete" era un mote familiar, que él divulgó en sus tiempos de gloria. Su abuelo, el "Pipoño de Jerez", le pidió que ayudara a su prima Maribel, que muy jovencita quería ser como Juanita Reina y dedicarse a la copla. Antonio Cortés tenía desde mediados los años 60 un cuadro flamenco, en el que iba una bailaora que lo tenía "loquito perdío". Era Amparo Cazalla Mora. Se conocían desde muy jovencitos. Transcurría 1969 cuando Antonio accedió a incluir a su prima Maribel Pantoja en su compañía y viajaron a Palma de Mallorca contratados para actuar varios meses en un "tablao" de C´an Pastilla. Fue donde debutó como neófita cantaora quien con el tiempo sería la popularísima Isabel Pantoja. En los años siguientes, sin que ninguno de los dos lo explicara públicamente, se enfadaron de tal forma que rompieron su relación artística y familiar.

"Chiquetete" continuó su faceta de cantaor flamenco, siendo muy reconocido en los ambientes del buen cante, el "jondo". Gitano, con su voz aguda, preciosa, gustaba entre los calés y payos, aunque aún no era el artista aclamado del futuro. Contrajo matrimonio religioso en 1972 con la ya mentada bailaora Amparo Cazalla. Tuvieron tres retoños: Fran, Antonio y Rocío. Nada trascendió al gran público de las andanzas del artista, que no fuera sólo relacionado con sus jipíos en manifestaciones flamencas, del más puro y ortodoxo estilo. Es en 1981 cuando lo cambia, aunque no dejara de recordar de vez en cuando ese buen cante: aflamencó baladas como "Tú y yo" y fue convirtiéndose en un ídolo en toda España. Lo que revalidó en temporadas siguientes, con "Aprende a soñar" y otros temas de rápido consumo popular, gracias a las composiciones que le brindaron Ignacio Román y el guitarrista Paco Cepero.

En pocos años se hizo millonario. Vendió miles y miles de discos. Y ese dinero a espuertas que entraba en su cuenta corriente lo fue derrochando, entre juergas constantes y el consumo de estupefacientes, Mediada la década de los 80, cuando sonaban constantemente sus mejores creaciones: "Ser amante" y "Volveré", entre otras, ya no era el mismo. Su popularidad y los millones lo habían trastornado. Entró en una fase irreversible, un pozo negro del que le costaría muchísimo salir. "¡Qué pena, cómo ha derrochado el enorme capital que tenía!", me contaba entristecido el maestro Ignacio Román. Yo mismo coincidí a las puertas de una caseta del ferial sevillano y apenas me reconoció. Advertí en su rostro un semblante que me preocupó. Iba drogado. No podía acordarse de los diversos encuentros que habíamos tenido.

Y en ese declive personal, artístico, ocurrió como era de esperar su derrumbe matrimonial. Amparo, su mujer, estaba ya amargada, lo mismo que sus hijos. No había forma de "hacer carrera" del bueno de Antonio. Vivían casi separados, por las ausencias hogareñas del cantaor. Se divorciaron en 1994. Ya por entonces había conocido a una guapa andaluza, Raquel Bollo. Me la presentó una noche Antonio, en presencia de Lola Flores. No había duda, por sus arrumacos, que la pareja se quería. Celebraron su boda civil en 1995. Raquel era veintisiete años más joven que él. Una celebración "por todo lo alto", en ambiente campero, los novios en coche de caballos y unas decenas de cámaras inmortalizando aquella unión. Los programas televisivos del corazón y las revistas de ese corte dieron cumplida información.

Como quiera que se les acabó el amor, "Chiquetete" y Raquel Bollo se tiraron los trastos a la cabeza muy pocos años más tarde. Quien cae en las redes de la droga no se repone fácilmente. Y por mucho que ella intentó salvar aquel matrimonio, le resultaría imposible. Se le fue agriando el carácter a Antonio, volvióse agresivo, sin motivos. Los dos hijos de la pareja, Manuel y Alma, fueron testigos de los malos tratos que el artista calé proporcionaba a su cónyuge, al punto de que ella hubo de recibir asistencia médica. Terminaron cada uno por su lado, entre insultos, toda clase de denuestos, y declaraciones por separado en los programas televisivos del corazón.

Hubo denuncias por ambas partes, aunque quien finalmente salió ganando tras demostrar ser una víctima maltratada, fue Raquel Bollo, después de tres comparecencias judiciales. Tardaron en obtener el divorcio, hasta 2003. Raquel se había incorporado a las huestes tertulianas de "Sálvame", donde peroraría (y vuelve de nuevo a dicho espacio) sobre todo acerca de Isabel Pantoja, prima como dijimos de su ex- marido. Daba la sensación que "la Bollo" siempre tuvo hilo directo con Isabel o algún allegado a "Cantora", para contar menudencias sobre las idas y venidas de "la Pantoja", desde luego a favor de esta última.

Y así, ya disuelto su matrimonio con Raquel Bollo, "Chiquetete" inició en 2004 su convivencia con una hasta desconocida señora llamada Carmen Gahona, que daría mucho juego en "Sálvame" y en programas de televisión afines, poniendo verde a su antecesora en el cargo, que diría Cela, y defendiendo a capa y espada a su amante, "Chiquetete", que llevaba unos años tratando de recobrar la popularidad perdida, lo que nunca conseguiría, aunque justo es reconocerlo, logró algunos éxitos efímeros, como unas sevillanas madrileñas y algún otro discreto tema.

El dinero que voló por su irresponsable proceder ya no pudo volver a disfrutarlo. Y su renacer artístico fue mas bien escaso, con su patrimonio seriamente disminuído. Como su salud ya venía siendo quebradiza, los últimos años fueron para Antonio Cortés "Chiquetete" muy alejados a los pasados tiempos de esplendor y abundancia. Se encargaba de "hacer caja" en las televisiones su enamorada Carmen Gahona, pintoresca mujer, de verbo fácil, quien "se llevaba a matar" con los dos hijos menores del cantante. Los que a su vez contraatacaban. Manuel había empezado a actuar musicalmente y no tuvo ayuda de su padre, o al menos de eso se quejó alguna vez.

Catorce años de convivencia, sin boda de por medio, entre Antonio y Carmen acabarían como "el rosario de la Aurora" no hace muchos meses. Y dado que a "Chiquetete" le hacían chiribitas las jóvenes que se acercaban a él, en demanda de autógrafos y "selfies" (al fin y al cabo, popularidad al margen, siempre lució un rostro atractivo, aunque de estatura era más bien corto), dio en el pasado verano con una muchacha de nombre Inma Cuevas, treinta años menor que él. Y a su lado, el cantaor parecía otra vez ilusionado, como si fuera a empezar de nuevo. Lo que no ha podido ser. La madrugada del sábado al domingo, Antonio Cortés "Chiquetete" dejó de existir.

Periodista, escritor y locutor. Autor de numerosos libros sobre compositores e intérpretes.

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