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Pestilence, volumen 2: Satán, zombies y Edad media en un cómic aún más bizarro

La segunda parte de la obra de Frank Tieri y Oleg Okunev repite la fórmula del primer volumen y le añade aún más bizarrismo.

La segunda parte de la obra de Frank Tieri y Oleg Okunev repite la fórmula del primer volumen y le añade aún más bizarrismo.
Pestilence, volumen 2: Satán, zombies y Edad media en un cómic aún más bizarro. | Poveda

Si el primer tomo de Pestilence ya era bizarro de por sí, ¿qué se podía esperar del remate de la historia? Pues efectivamente, la misma fórmula entretenida y macarra, pero con un toque aún más ácido y picante tanto en el guion de Frank Tieri como en el dibujo del ucraniano Oleg Okunev. Por lo tanto, si recomendé el primer volumen también lo haré con el segundo ya que este cómic que trae Planeta es el complemento perfecto para, de momento, cerrar una historia de ficción con toques históricos que te entretendrá de principio a fin.

Antes de enfrentarnos a Satán, no es broma, vamos con el apartado técnico: editorial Planeta Cómics, guion de Frank Tieri, dibujo de Oleg Okunev, portadas de Tim Bradstreet, tapa dura, 136 páginas y un precio de 15 euros.

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Vamos con la reseña (spoilers del primer tomo)

Satán, el culpable de la plaga

Edad Media, la peste negra, zombies, cruzados, templarios, el Vaticano, conspiraciones, posesiones... Todo eso lo encontramos en el primer tomo de Pestilence, pero nos faltaba saber quién o qué había provocado esa devastación y a Frank Tieri no se le ha ocurrido otra cosa que poner como principal culpable al mismísimo Satán. Sí, el diablo en persona se alza como el causante de esa plaga de zombies a la que tendrán que volver a enfrentarse los protagonistas del primer volumen.

Nos vamos al año 1353 y tenemos a nuestro querido caballero, mejor dicho excaballero, Roderick Helms, escondido junto a su familia para ocultarse de las manos del profanado Vaticano. Nuestro salvador en el primer cómic no ha podido convencer al mundo de las malas intenciones del nuevo Papa y de su culpabilidad en la plaga de zombies, por lo que deberá esconderse en Francia. Eso sí, Satán tiene otros planes y gracias a la posesión provocará el caos en toda Europa desvelando así sus planes reales.

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Con este argumento antes mencionado, ya saben por qué el bizarrismo aumenta en este segundo volumen. Solo por la presencia de Satán, la apuesta de guion de Tieri es un ‘all in’ en toda regla. Y salvo el final, del que ahora hablaremos, por supuesto sin spoilers, el bueno de Frank consigue una narrativa frenética, entretenida, bien llevada y muy macarra. Ojo, como ya pasó con el primer volumen, este cómic tiene advertencia en su lomo. Es un cómic para adultos y no, no es un consejo que te puedas tomar a la ligera. Si lo pone es por algo y viendo algunas de las viñetas de carácter sexual y gore, dicha advertencia está muy bien puesta. Tieri no esconde lo que quiere mostrar y sin llegar a límites peligrosos de sobrepasar, repetimos, las advertencias están por algo.

¿Qué puntos mejoran y qué puntos empeoran lo visto en el primer tomo? No sé si mejorar, pero mantiene todo lo bueno del primero a nivel de entretenimiento, personajes concretos para cada rol específico que quieren mostrar, violencia, contundencia y ese toque macarra del sello Aftershock que Tieri cuenta y Oleg Okunev dibuja a la perfección. ¡Qué dibujo tiene este Pestilence! Maravilloso bizarrismo al servicio de la historia. Y como comenté en el primer tomo, unas portadas de Tim Bradstreet espectaculares al inicio de cada capítulo. Os dejo ejemplos de ambas cosas:

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En el lado negativo, sin duda lo precipitado del final. No digo que sea un mal remate, sin embargo, se hace tan rápido y tan brusco el cambio entre nudo y desenlace que parece que se quitaron el problema de encima de manera apresurada y sin tener ideas mejores. ¿Le resta espectacularidad al tomo? No, pero sí es cierto que podía haber acabado mejor con todos los ingredientes que tenía sobre la mesa.

Conclusión: igual de disfrutable que el primero y con toques bizarros que le aportan más espectacularidad. Un cómic para salir de lo habitual y una buen mezcla entre diferentes géneros. Baja con el final de la historia, aunque eso no le resta nivel al conjunto general. ¡Y un guiño a España, por supuesto! Nada más comenzar el cómic, nuestro país sale a la palestra y eso nunca está de más.

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