
Latre, una pequeña localidad del Alto Gállego (Huesca), sigue en el centro de una polémica tras la intervención pictórica realizada en la Ermita de San Miguel, un templo románico del siglo XII. Lo que comenzó como un supuesto acto filantrópico del empresario Eduardo Lacasta Lanaspa, condenado por un millonario fraude inmobiliario, ha terminado siendo un tema de debate cultural, ahora marcado por un giro inesperado.
Un acto no consensuado
La controversia surgió cuando Lacasta financió por su cuenta la decoración de la techumbre del atrio de la ermita, conocida como la lonja. Entre las pinturas realizadas por el artista zaragozano Sergio Abraín, destacaba la representación de santos venerados en la iglesia, como Santa Orosia y la Virgen de los Ríos. Sin embargo, lo que más indignó a los vecinos fue la inclusión de un retrato del propio Lacasta como San Matías, con aureola incluida.
Ni el Ayuntamiento de Caldearenas ni el Obispado de Jaca, propietario del templo, habían autorizado la intervención. Según el alcalde, Primitivo Grasa, "lo vimos cuando ya estaba hecho; igual lleva ya medio año", declaró Grasa a SER Pirineos. Este acto unilateral generó rechazo entre los vecinos, que lo calificaron de "megalomanía" y "falta de respeto al patrimonio". Ante las quejas, un particular denunció el caso a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, que envió técnicos para analizar la situación. No obstante, al no estar el templo catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), las competencias recaen exclusivamente en el Obispado de Jaca.
➡ Esta es la iglesia en la que el empresario Eduardo Lacasta Lanaspa, condenado por estafa, figura como San Matías pic.twitter.com/YGpvNQMFdx
— El Periódico de Aragón (@periodicoaragon) January 9, 2025
El escándalo detrás del mecenas
El rechazo hacia Lacasta no solo se debe a la intervención en la ermita, sino también a su controvertido historial. En 2020, la Audiencia Provincial de Zaragoza lo condenó a seis años de prisión por liderar una trama de fraude inmobiliario conocida como el caso Fincas Atlanta. A través de más de 50 empresas, Lacasta desvió más de 45 millones de euros mediante operaciones fraudulentas, como compraventas ficticias y proyectos inmobiliarios sin licencias. Aunque la condena inicial fue de 16 años y medio de cárcel, evitó ingresar en prisión tras un acuerdo con la Fiscalía y la aplicación de reducciones por dilaciones indebidas.
Un giro inesperado
El pasado viernes, la historia del fresco dio un giro inesperado. Según informa Aragón Digital, entre las 14:00 y las 15:00 horas, la imagen de San Matías con el rostro de Lacasta desapareció sin previo aviso. En su lugar, ahora se ve un retrato más convencional del santo. Hasta el momento, nadie ha reivindicado la autoría de este cambio.
El teniente alcalde de Caldearenas, José Ignacio Ubieto, mostró su sorpresa ante el medio: "Parece que han colocado una pegatina encima. Estoy incrédulo. Esta mañana hemos estado aquí mismo con vosotros". Aunque no hay confirmación oficial, los vecinos especulan que Lacasta pudo haber enviado a alguien para corregir la obra. Durante ese día, se avistó en el pueblo una furgoneta blanca desconocida, algo que llamó la atención en una localidad con apenas una docena de habitantes en invierno.