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La vida del doctor Barbacid, traído por Aznar de EEUU antes de pedir 30 millones para el cáncer de páncreas

El oncólogo logra erradicar tumores en ratones con tres fármacos. Ahora busca fondos para aplicar este hito histórico en pacientes humanos.

Mariano Barbacid | LD/Agencias

La noticia reciente de que el doctor Barbacid y su equipo había experimentado el descubrimiento para vencer el cáncer de páncreas, uno de los que más mortalidad produce en todo el mundo, se ha recibido con enorme esperanza para quienes siguen padeciéndolo. No hay que echar las campanas al vuelo todavía, pero es el principio de lo que tras más investigaciones puede significar la erradicación de ese mal mediante la combinación de tres fármacos. Por el momento no puede hablarse de que lo descubierto con ratones sirva para aplicarse a seres humanos. No obstante es un primer paso lo conseguido por el doctor Barbacid y sus ayudantes. Nunca había sucedido tal cosa.

Mas la prudencia que ha de presidir toda labor científica debe corresponderse con la inmediata ayuda económica para proseguir las investigaciones, que el reputado oncólogo cifra, a partir del inmediato mes de abril, en treinta millones de euros. La alegría con la que de todas formas ha sido recibida la noticia de este feliz hallazgo ha derivado en la petición del premio Nóbel para el doctor Barbacid, firmada por miles de solicitantes a través de la plataforma Change.org, iniciativa de la organización Ceciarmy. Claro está que la norma que rige en la Fundación sueca que otorga esas distinciones es que si es una petición, venga avalada por una institución relevante que, en el presente caso fuera la Academia de Medicina

Hijo de un modesto zapatero

Setenta y seis años cuenta Mariano Barbacid Montalbán, oncólogo y bioquímico hijo de un modesto zapatero del madrileño barrio de Chamberí. Su interés por la investigación científica le surgió a temprana edad. La madre de uno de sus compañeros de clase. Carmen Michelena, le impartió clases particulares gratuitas, sobre temas tan subyugantes como el descubrimiento del ADN.

Un equipo liderado por Mariano Barbacid logra eliminar tumores de páncreas en ratones con un nuevo tratamiento

Estudiante de Ciencias Químicas en la Universidad Complutense, se doctoró en 1974, año en el que decidió marcharse a Estados Unidos con una beca Fulbright, durante cuatro años. Sin saber "una papa" de inglés, ingresó en el Instituto Nacional del Cáncer, en Bethesda, a las afueras de Washington y allí permaneció a cargo de un equipo especializado en el estudio de la biología molecular de los virus causantes de sarcomas.

En 1982 logró su gran descubrimiento del primer oncogen humano, capaz de producir cáncer. Lo publicó en la revista Nature. Sus hallazgos sentaron las bases moleculares de los tumores en seres humanos. El aislamiento del oncogen TRK de un carcinoma de colon ha llevado al eminentísimo doctor a dar con uno de los tumores más frecuentes y graves, el de páncreas.

Aznar propició su regreso

La figura del doctor Mariano Barbacid es probablemente desconocida para la mayoría de españoles. Quizás sea porque él mismo ha llevado una vida ajena a promover públicamente sus descubrimientos, que sí eran del dominio de fuentes médicas. Anécdota curiosa es que siendo discípulo de la gran investigadora Margarita Salas, ella rechazó desde su despacho en el CSIC la petición de una beca doctoral de su inteligente pupilo.

Tampoco se sabía públicamente que el entonces presidente José María Aznar, al tanto de la biografía del doctor Barbacid, hizo las gestiones pertinentes para que regresara a España en 1982, fundando el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Esperanza contra el cáncer de páncreas: Barbacid logra que el tumor "no vuelva a aparecer"

Lógicamente, el doctor, que añoraba Madrid, era perfectamente consciente de cómo estaba la investigación científica en Norteamérica y de qué manera transcurría en España, bajo mínimos. El Estado, destinando muy exiguas cantidades del presupuesto nacional, sin que tampoco hubiera aportaciones de empresas o filántropos. Y se puso manos a la obra, con humildad y tenacidad al mismo tiempo, tras conseguir el apoyo de valiosos colaboradores. Y así ha ido transcurriendo su callada labor hasta el presente. Al tiempo que dirige el Grupo de Oncología Experimental de ese Centro citado es profesor de oncología molecular. Ha publicado, amén de otros muchos estudios, el libro "La oncología en el siglo XXI: de las terapias personalizadas a la inmunoterapia".

Su mujer comparte sus investigaciones

Por su físico, el doctor está acostumbrado desde siempre a que llama la atención, esté donde esté, con la presencia de su rostro: lo cubre parcialmente una mancha, que es marca de nacimiento o de condición congénita (angioma vascular facial). No puede decirse que sea una enfermedad. Como falso es que fuera causa de alguna de sus investigaciones, tal como alguien dio a entender.

Su pareja, Mónica López Barahona, es experta en Bioquímica y Biología Molecular. Tienen dos hijas. Padre tardío se considera el doctor. Ni qué decir el orgullo que en su familia ha trascendido tras conocerse en el pasado enero su descubrimiento de la erradicación de tumores de páncreas en ratones, porque como él y su equipo saben es algo que no se había conseguido nunca.

A partir de ahora hay que seguir investigando. Tendrán que transcurrir al menos tres años para que alguna empresa farmacéutica comercialice la medicina que resulte finalmente de este proceso. El doctor Barbacid pide calma a quienes piensen que ese cáncer ya tiene rápida curación. Lo que sí sostiene es que ya no es preciso que un enfermo tenga que viajar a Houston, como por ejemplo le sucedió a nuestra llorada Rocío Jurado. Aquí en España hay medios para enfrentarse a tan terrible enfermedad.

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