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Quién vota en los Oscar y por qué Antonio Banderas sí tiene opciones

La Academia ha diversificado mucho el perfil de sus académicos y recordamos cuando Joaquin Phoenix se rió de Hollywood.

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La Academia ha diversificado mucho el perfil de sus académicos y recordamos cuando Joaquin Phoenix se rió de Hollywood.
Antonio Banderas. | The Late Late Show

Los Oscar son los premios anuales de una industria que mueve miles de millones de dólares al año. Las nuevas entregas de Frozen y Star Wars, por poner un ejemplo, llevan recaudados 1.431.093.535 $ y 1.058.334.504 $ respectivamente. A ello hay que unir el "amor" del público por determinadas películas, actores o directores que llegan a convertirse en fetiche. Tras la ceremonia de los Oscar muchas veces leemos o podemos oír aquello de "qué injusticia ha cometido la Academia, o los Oscar directamente, al no premiar a...".

Quién vota en los Oscar

Lo primero que tendríamos que aclarar es quién vota en los Oscar. La Academia no vota como un ente, no hay un comité de expertos que elija "objetivamente" quiénes son los premiados. ¿Y quiénes votan? El último dato que conocemos del número de miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EEUU (AMPAS) es de 2012 cuando Los Angeles Times cifró en 5.765 los académicos con derecho a voto, de los que el 93% eran de raza blanca, el 73% varones y la media de edad se situaba en los 62 años.

La polémica surgió en 2016 con los OscarsSoWhite al no haber ningún actor negro nominado por segundo año consecutivo. La Academia reaccionó anunciando su intención de aumentar el número de académicos hasta bajar la media de edad, duplicar el número de mujeres y aumentar considerablemente la diversidad de razas. Se marcaron además un objetivo, 2020.

Hasta ese momento, formar parte del selecto club de la Academia de Hollywood era muy difícil. Los ganadores y nominados pasaban a formar parte casi automáticamente, pero el resto necesitaba estar avalado por miembros y recibir una invitación. Y precisamente eso hizo la Academia, mandar invitaciones a cineastas de medio mundo que fueran relevantes en sus países. Así, en junio de 2016 envió 683 invitaciones, de las que el 41% eran "no blancos" y el 46% mujeres.

En 2017 envió 774 invitaciones a personas de 57 países. En esa oleada se integraron en la Academia de Holywood un total de 20 latinos entre los que destacaban Elena Anaya, Daniel Brühl, Paz Vega y Edgar Ramírez.

En 2018 batieron récord de invitaciones, un total de 928 con nombres como Ricardo Darín, Rossy de Palma, Carmen Maura, Ángela Molina, Jordi Mollá, Eugenio Derbez, Bárbara Lennie, Verónica Echegui, Emma Suárez, Javier Cámara, Marta Etura, Javier Gutiérrez o el cineasta de animación Sergio Pablos, que este año está nominado precisamente por su película Klaus. Aquel año era Steven Spielberg el que daba la bienvenida a los nuevos académicos.

En 2019 fueron 842 invitaciones con nombres como Juan Diego Botto, Irene Escolar o la mexicana Marina de Tavira. Las invitaciones no suponen su ingreso automático, la persona la puede rechazar. Y ésta es una de las razones por las que las opciones de Antonio Banderas pueden aumentar: la gran cantidad de actores latinos que han pasado a formar parte de la Academia y que podrían premiar así precisamente a uno de lo latinos pioneros en el cine moderno, el que abrió camino en Hollywood para todos los que llegaron detrás.

Antonio Banderas vs Joaquin Phoenix

Joaquin Phoenix tiene casi todas las papeletas para ganar el Oscar por su interpretación de Joker, y así lo avalan los premios anteriores. Sin embargo, vamos a explicar por qué es "casi"... y es ahí donde entran las opciones de Antonio Banderas. Joaquin Phoenix cae mal en Hollywood, y no sólo porque tenga un carácter difícil, sin ir más lejos durante el rodaje de Joker tuvo problemas con técnicos e incluso con Robert de Niro.

Pero la enemistad de Joaquin Phoenix con la industria se remota a unos años antes. En octubre de 2008 el que interpretara al emperador Cómodo en Gladiator sorprendió anunciando que abandonaba el cine a sus 34 años. Así lo comunicó en el programa de televisión Extra durante la presentación de Two lovers, donde compartía protagonismo con Gwyneth Paltrow. Alegaba que quería volcarse por completo en la música.

En febrero de 2009 en el show de David Letterman aparecía un Phoenix desaliñado con gafas de sol y balbuceante que provocaba las risas del público. Llegó a pegar un chicle debajo de la mesa del popular presentador.

En el verano de 2010 Casey Affleck, cuñado de Joaquin Phoenix y hermano de Ben Affleck, presentaba en la Mostra de Venecia I'm still here, un documental en el que mostraba la bajada a los infiernos de su cuñado desde que decidió abandonar el cine e intentar convertirse en una estrella del hip hop. Un film que mostraba a un Phoenix consumido por drogas, alcohol, prostitutas y una vida nada convencional. En una escena su asistente defecaba en su cara.

Muchos creyeron esa historia teniendo en cuenta la infancia de Phoenix, criado en una secta y con un hermano muerto a los 23 años por sobredosis. Tal fue el revuelo que provocó el documental que, tan sólo 10 días después, Casey Affleck reconoció al The New York Times que todo era un montaje y que en cierto sentido se habían reído de una de las industrias más poderosas del mundo durante dos años.

Joaquin Phoenix ha vuelto al primerísimo plano con Joker, papel por el que ha recogido varios premios. Y en los agradecimientos ha vuelto a dar muestras de su personalidad. En los Globos de Oro "regañó" a sus colegas de profesión. Muchas celebrities habían estado durante toda la gala mandando mensajes de apoyo a Australia por los terribles incendios y hablando del cambio climático. Y en esas sube Phoenix y dice textualmente: "Está muy bien lo de desear lo mejor a Australia, pero no sirve de nada. Tenemos que hacer cambios y sacrificios, espero que no necesitemos aviones privados para ir a Palm Springs".

En los premios BAFTA, los de la academia inglesa, donde este año había polémica por no haber ningún actor negro nominado, dijo: "Lanzamos un mensaje muy claro a la gente de color: que no sois bienvenidos aquí" para acto seguido hablar de "racismo sistematizado" y de un "sistema opresor".

Y aquí recordamos lo mencionado antes, los académicos votan individualmente, con sus fobias y filias en la soledad de su casa. Los Globos de Oro los entrega la crítica extranjera y los BAFTA los académicos ingleses, pero los Oscar es la industria, esa de la que se rió y critica Phoenix. Esa que previsiblemente castigará este año a Netflix.

Y en el lado opuesto tenemos a uno de esos actores a los que da gusto entrevistar. Como se dice, a los que te llevarías a casa para ponerlo encima de la televisión. Antonio Banderas está haciendo una campaña de manual, siendo entrevistado por los principales medios de EEUU como The New York Times y visitando programas matinales y late nigths de gran audiencia. Los mismos en los que no se está prodigando Joaquin Phoenix. Banderas es calificado de "patrimonio nacional" en EEUU.

Lo más problable es que Joaquin Phoenix gane el Oscar, pero Antonio Banderas tiene opciones. Y todos lo celebraremos porque Antonio es patrimonio nacional de España, no sólo de EEUU por adopción. Por ahora me quedo con lo que nos dijo en la sala de prensa en Málaga con el Goya en la mano: "Estoy pagando a Batman para que mate al Joker".

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