
"Nada bueno me pasa cuando voy con traje", dice "Big Nick", el policía interpretado por Gerard Butler, en esta no tan inesperada secuela de Juego de Ladrones, un Heat de Michael Mann con menos pretensiones y más énfasis en la acción "Hard boiled" que aquí se prueba a sí misma como saga de una manera inesperadamente eficaz. Porque, en efecto, la película que vuelve a dirigir Christian Gudegast es eso mismo, como un Heat sin traje elegante, más modesto, lo que no suprime ninguna de sus virtudes si uno quiere apreciarlas.
Juego de Ladrones: Pantera sigue la acción de la anterior para plantear un reflejo casi inconsciente de la primera película (explicar por qué sería un espóiler de ambas) rebajando, eso sí, el elemento policiaco, reforzando su naturaleza de "Heist movie" (la acción sucede al otro lado de la ley) y avanzando en la amistad entre Butler y O’Shea Jackson. Es por ello que Gudegast, y Butler en calidad de productor, parecen haberse encontrado aquí con una pequeña mina (no de oro, pero sí de plata) para crear una continuidad interesante que asemejaría Juego de Ladrones a otra legendaria saga criminal, las películas de Fast and Furious, con un aspecto más verosímil y una cierta apariencia de realismo.
A Juego de ladrones 2 le falta algo de garra en sus primeros compases, cuando la cámara de Gudegast, que por otro lado mantiene un sano equilibrio entre elegancia e inmediatez, se va paseando por diversos enclaves privilegiados de la Costa Azul e Italia. El director y guionista no pierde de vista, sin embargo, que el verdadero glamour de la historia está en los hiper masculinizados personajes, descritos con una sobriedad más propia del "noir" que de un "blockbuster" de acción. Es por ello que la vibra "Michael Mann de serie B" continúa intacta, pese a que el guion parecería necesitar una cierta dosis de energía en esa primera mitad.
Afortunadamente en todo momento contamos con un Gerard Butler absolutamente perfecto para esta clase de producto, capaz de impulsar a base de carisma el relato y tocar cierta fibra de "comedia de colegas" que el, no obstante, crudo y pesimista guion va atemperando con sinceridad. La segunda hora de Juego de Ladrones: Pantera es el golpe propiamente dicho, un tiempo donde el suspense se sostiene, Gudegast no cede al capricho de la acción fácil y suspende la incredulidad pese a cierta falta de presupuesto. Juego de ladrones: Pantera es una película de género perfectamente orquestada, de merecido éxito industrial con una faceta de folletín masculino que, a tenor de los resultados, bien podría continuar.