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Pedro Fernández Barbadillo

Felipe el Hermoso, el rey más olvidado de Castilla

La titular de la Corona era Juana y el duque de Borgoña reinaba junto a su esposa por el derecho de ella.

Felipe el Hermoso, Felipe I de Castilla, tan olvidado que si a muchos que saben quién fue Felipe II les preguntásemos por el primer Felipe no sabrían qué contestar.

Su reinado, en el verano de 1506, fue de dos meses y medio, inferior incluso al de Luis I. Y mandó en virtud de su matrimonio con Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos y heredera de Isabel I a la muerte de ésta en noviembre de 1504. La titular de la Corona era Juana y Felipe, duque de Borgoña, reinaba junto a su esposa por el derecho de ella.

El primer Habsburgo que pisó suelo español era un mozo de 28 años, que creía que le había caído en gracia un país al que saquear, en unión de su camarilla de flamencos. Para elevar al poder a Felipe intervinieron dos factores: la locura de Juana, anterior a la muerte de Felipe; y la ambición de muchos aristócratas castellanos. Los grandes linajes habían sido sometidos por los Reyes Católicos y ahora, con el borgoñón, esperaban expulsar de Castilla a Fernando el Católico y trocear el reino.

La demencia de Doña Juana. | Museo del Prado

En su corte de Borgoña, Felipe ya había empezado a distribuir mercedes entre sus partidarios. También negoció con el monarca francés sobre Italia en perjuicio de su suegro Fernando. El aragonés tuvo que marchar de Castilla y para protegerse de Francia pactó con Luis XII un matrimonio.

Parecía que la obra conseguida por los Reyes Católicos se desmembraría.

En septiembre de 1506 Felipe, que todavía no había obtenido la renuncia de su esposa ni su reconocimiento por las Cortes, jugó un partido de pelota en Burgos con un capitán vizcaíno de su escolta, bebió un refresco muy frío y se le presentó una fiebre que en pocos días acabó con él. Falleció el 25 de septiembre debido a una neumonía infecciosa. Entonces Juana, apoyada por Cisneros y el primer duque de Alba, pidió a su padre que acudiese a Castilla para ejercer la regencia.

A la muerte de Fernando, en 1516, Cisneros llamó a España a Carlos, hijo de Juana y de Felipe, quien unió en su persona las dos coronas, Castilla y Aragón.

Entre las pocas cosas que trajo de Flandes Felipe el Hermoso y que sobrevivieron a su desaparición está la primera bandera de España. Se trata de la Cruz de Borgoña, también conocida como Aspas de Borgoña. Doña Juana la adoptó como escudo propio en atención a su marido, del que estaba enamoradísima. Por tanto se trata de un símbolo adoptado por motivos dinásticos y matrimoniales, no religiosos. Con Carlos I, la Cruz de Borgoña pasó también a sus estados de la Corona de Aragón, en España y en Italia.

Suele representarse de la siguiente manera. Sobre fondo blanco, los bastones en rojo cruzados en forma de equis, en los que asoman los nudos de las ramas cortadas. En las unidades de los Tercios, se admitían diversas combinaciones de colores, para distinguirlas unas de otras. Los barcos de la armada también ondeaban esta bandera como pabellón. Y por supuesto la usaban la Guardia Real y el propio monarca. En los extremos de los bastones solían colocarse imágenes religiosas, como la Inmaculada Concepción o el apóstol Santiago, o coronas. Y sobre el punto de unión aparecían diversos escudos.

Bandera común y general de España y su Imperio

Con los Austrias, la Cruz de Borgoña se convierte en bandera común y general de España y su Imperio. Y con los Borbones en bandera única. El primer Borbón, Felipe V, fijó en 1707 el diseño para las unidades militares: paño blanco y aspas rojas. Carlos III introdujo la bandera bicolor para su Armada. En el Ejército se mantuvo hasta que en 1843 Isabel II convirtió la rojigualda en única para todas las unidades militares.

Es tan popular este símbolo en el alma española que desde su alzamiento en 1833 los carlistas lo han empleado como propio.El Ejército del Aire español tiene como uno de sus símbolos una versión de la cruz de San Andrés. Una equis negra sobre fondo blanco en sus colas.

La última aparición de las Aspas de Borgoña como emblema oficial español fue en el escudo de armas de Juan Carlos I, elaborado en 1975.

Esta bandera sigue ondeando en varios puntos de América como homenaje a la España que descubrió un continente entero.

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