Menú

La Casa de Santiago

En Cataluña, a mediados de los años 80, sucedió el escándalo de la llamada Casa de Santiago, una red de los horrores sacerdotales que se encargaba de reclutar chicos y chicas de familias desestructuradas para abusar sexualmente de ellos.

0

Que nadie piense que el escándalo de la pederastia es un fenómeno anglosajón. Probablemente habrá salido a la luz antes en esas latitudes, pero, tarde o temprano, los restos del temporal llegarán a tierras mediterráneas. En Cataluña sucedió a mediados de los años 80 el escándalo de la llamada Casa de Santiago. Aparte del tema de los abusos, el caso reviste especial gravedad por el encubrimiento que recibieron los agresores por parte del poder episcopal, tanto de algún obispo fallecido como de otros hoy eméritos e incluso alguno residencial, que posibilitaron que aquella red que se inició en Barcelona se extendiese por EE.UU, África e Hispanoamérica. Mucho queda aún por descubrir, pero eso, en su caso, será labor del periodismo de investigación. Este artículo se va a limitar a recopilar los hechos que han sido publicados y jamás desmentidos.

Narcs_Jubany.jpg
Cardenal Jubany

La Casa de Santiago fue un seminario de vocaciones tardías, creado a finales de los 70, a cuyo frente el cardenal Jubany colocó como rector al sacerdote Alfredo Rubio de Castarlenas, que se convirtió en el verdadero ideólogo del grupo de sacerdotes que se formaron en aquel centro. Relacionado con dicho seminario se hallaba una orden femenina seglar, denominada Claraeulalies, que también dependía de la Casa de Santiago. Sacerdotes, diáconos y seminaristas vivían en las llamadas "casitas", que no eran otra cosa que residencias independientes. El primer escándalo se suscitó a raíz de varios casos de chicas de la orden que habían quedado embarazadas, pero el escándalo mayor se dio a raíz de una asociación llamada Nous Camins dirigida por el sacerdote-formador de la Casa, Francisco Andreo García (ya fallecido), que actuaba junto a una serie de diáconos, entre los que cabe destacar a Albert Salvans Giralt y Pere Cané Gombau.

El caso más sonado sucedió en la parroquia de San Pio X (del barrio de las Viviendas del Congreso creado por el obispo Modrego), donde tres chicas de entre 14 y 17 años, que se hallaban en el grupo del diácono Salvans, denunciaron a éste por forzarlas a mantener relaciones sexuales. Las familias de los menores denunciaron los hechos ante quien en aquel momento era el párroco, Carles Soler Perdigó (después auxiliar de Barcelona y obispo de Gerona) y ante el cardenal Jubany. Sin embargo, ambos presionaron a las víctimas para que no acudieran a interponer denuncia ante la justicia ordinaria. La denuncia también afectaba al diácono Pere Cané Gombau, ya que asistían a viajes y excursiones con el grupo de éste.

Mons._Soler_Perdigo_30913890795.jpg
Carles Soler Perdigó

La Asociación Nous Camins se encargaba de reclutar chicos y chicas de familias desestructuradas. Más de una de esas familias confiaban sus hijos a Salvans y Cané, para que los llevasen por el buen camino que debía corresponder a una asociación amparada por la Iglesia. Tanto se apoderaban de las familias que Pere Cané fue padrino de bautizo de algunos de sus hijos. Ahí se empezaban a ver los rasgos típicos de una secta: lealtad absoluta, aislamiento del mundo exterior, falta de privacidad, dependencia económica, énfasis exagerado en la cuestión sexual. Les prestaban ayudaba económica, pero se aprovechaban de sus hijos. En la doble vertiente: económica y sexual. Económica porque los hacían servir de gancho para pedir donativos a grandes empresas catalanas. Sexual porque los iniciaban desde bien pequeños en un mundo en que todo giraba en torno al sexo, con la excusa de que debían desinhibirse para carecer de problemas de afectividad.

Al conocerse los hechos, el cardenal Jubany prometió a las familias que los diáconos Salvans y Cané habían sido reducidos al estado laical. Nada de ello sucedió. Albert Salvans pasó a la diócesis de Westminster y Pere Cané a la de Milwaukee. Ambos fueron ordenados sacerdotes.

joanenricvives.jpg
Joan Enric Vives, obispo de Urgell

Quedaron absolutamente impunes. Año 1988: Jubany era arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach su obispo auxiliar y Vives (hoy obispo de Urgel y co-príncipe de Andorra) rector del Seminario. ¿Quién firmó la dimissio que autorizaba el cambio de diócesis? Nunca se ha sabido.

Reducidos al estado laical habían prometido Jubany, Sistach y Vives hace 25 años. Fueron ordenados sacerdotes; Andreo y Salvans se trasladaron a Kenia y Cané a Estados Unidos. Todos ellos crearon la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y de María Madre de la Iglesia (MCSPA, en sus siglas en inglés).

En 2015 salieron en los medios declaraciones de algunas de las víctimas de la MCSPA. Especialmente espeluznante fue el reportaje del diario El País (3-11-2015):

"He sido un esclavo sexual de depravados encubiertos por obispos", decía un afectado que no quiso desvelar su nombre. Y entraba en detalles: "Cuando quería sexo, Andreo llamaba a un chico a su habitación. El día que me mandó llamar, me acerqué esperando lo peor. Me invitó a café y ordenó que nos dejasen solos. Me mandó desnudarme. Me senté en una silla, pero él me hizo echar en su cama. Comenzó a hablarme de sexo y a preguntarme si no se me levantaba. Después, comenzó a tocarme. Yo tiritaba de miedo. Al verme tan nervioso y que el pene no se inmutaba con sus manejos, me llamó moralista, me insultó, me echó del cuarto. Salí con el alma rota, la escena marcada a fuego en mi memoria"

O el del portal Infovaticana, con otra víctima: "El padre Cané abusó sexualmente de mi hermana de 11 años" (19-1-2015) y también con más detalles estremecedores:

"Comenzamos a ir a la Argemira cuando yo tenia unos 5 años. Mi hermano Víctor tendría unos 7 años y, mi hermana Carme tendría unos 9 años. Carme a los 11 años ya comenzó a tener relaciones sexuales con Pere Cané, sin penetración, pero con eyaculación por parte de él, según me cuenta mi hermana. Yo no sufrí abusos sexuales forzados por parte de ningún miembro de esta organización, pero si "estupro" (copular con una persona empleando la seducción o el engaño para alcanzar el consentimiento de la víctima). Recuerdo tener sexo con un colaborador indio, de unos 40 años aproximadamente (que deduzco que era de Londres, de la rama de Albert Salvans). Este colaborador era muy simpático y estaba detrás de mí. Nos fuimos con disimulo al bosque y practicamos sexo oral. Fue como si hubiesen traído a este colaborador para que tonteara conmigo sutilmente y, así, yo me desinhibiera. Imagino que, este colaborador, luego informaría de cómo me había desenvuelto en el sexo y, si podría tener alguna patología adquirida en mi hogar natal. Ellos experimentaban con nosotros de esta manera."

Una red de los horrores sacerdotal que podría haberse fácilmente evitado si no hubiese sido encubierta desde Barcelona cuando estallaron los primeros chispazos. Impunes los sacerdotes e impunes los encubridores.

En Cultura

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios