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El circo tras una desaparición

La británica Fiona Barton retrata en La Sospecha el ejercicio de sensacionalismo en el que, muchas veces, se convierte la cobertura de estos sucesos.

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La británica Fiona Barton retrata en La Sospecha el ejercicio de sensacionalismo en el que, muchas veces, se convierte la cobertura de estos sucesos.
Los padres de la pequeña Madeleine McCann atienden a la prensa. | Cordon Press

Cuando una chica joven desaparece en extrañas circunstancias comienza una doble carrera a contrarreloj. Por una parte, la que encabeza la policía para evitar que el caso termine en tragedia y, por otro lado, el de los medios de comunicación para tener, en exclusiva, las declaraciones del familiar desolado. Comienza el espectáculo, un combate descarnado en el que entran en juego estratagemas de dudosa moralidad para que la familia, en su comprensible voluntad por hallar respuestas, muestre sus miserias. Pero no nos engañemos, ese circo mediático obedece al interés y la demanda de la audiencia.

Este proceso en el que todo vale si se consigue información queda recogido en La sospecha (Planeta), la última novela de la escritora y periodista británica Fiona Barton. La trama gira en torno a dos jóvenes británicas que deciden pasar unos meses en Tailandia, antes de ingresar en la Universidad, y desaparecen. Barton recurre a un personaje de sobra conocido por sus lectores más fieles, la periodista de investigación Kate Waters que ya vimos en La Viuda y La madre. La cobertura de la desaparición de las dos muchachas en Bangkok se convierte en una sucesión de zancadillas entre compañeros de gremio en busca de una exclusiva –o primicia–, con técnicas habituales de la prensa amarillista y algunos tabloides británicos. Barton describe cómo los periodistas tratan de ganarse la confianza de los familiares para sacar tajada y otras fórmulas del estilo. La autora sabe de lo que habla pues ha trabajado para el Daily Mail, el Daily Telegraph y el Mail on Sunday, cubriendo casos tan mediáticos como el de la desaparición de Madeleine McCann.

La novela usa cuatro voces para contar lo historia: la periodista, el inspector, la madre de una de las chicas desaparecidas y la de una de las jóvenes. Es un thriller más lento que los anteriores, más centrado en los propios personajes, sus sentimientos y sus debilidades. Sin apresurarse la acción, que esta vez es más calmada, mantiene el interés. Sobre todo cuando Kate Waters, la periodista, pasa a ser la noticia. Como trasfondo, destacan temas universales como la falta de comunicación entre padres e hijos, la toma de malas decisiones y los secretos ocultos bajo ese disfraz de total normalidad.

El escenario es Bangkok pero no el paraíso, sino sus sombras. En 2012, en Tailandia murió un australiano cada cuatro días. En la actualidad, el consulado del Reino Unido recibe al día entre uno y dos avisos por desaparición.

Barton está avalada por más de 800.000 lectores. Se ha abierto paso bajo el paraguas del domestic noir, el suspense protagonizado por gente corriente.

Fiona Barton. La Sospecha. Planeta, 2019. 600 páginas. 20 euros.

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