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Raúl del Pozo: "Los psicólogos deberían analizar la pulsión suicida de la sociedad española"

El columnista ha acudido a Es la mañana de Federico para hablar de la reedición de su primera novela, Noche de tahúres.

El escritor y columnista Raúl del Pozo | David Alonso Rincón

En realidad, Federico Jiménez Losantos y Raúl del Pozo se habían reunido esta mañana para hablar de la reedición, 25 años después, de la primera novela del segundo de ellos; pero tal vez por deformación profesional, inevitablemente han ido saltando de un tema a otro hasta acabar charlando sobre España, su política, y la situación de inestabilidad que caracteriza los últimos años del Parlamento. "No hay otro caso en la historia de la humanidad de una cámara de representantes que haya aglutinado dentro de ella a tanta gente deseosa de destruir el propio país", ha terminado diciendo Del Pozo. "Ciertamente, los psicólogos deberían analizar la pulsión suicida que tenemos los españoles".

La conversación había nacido del elogio que Andrés Amorós le ha dedicado en directo a Noche de tahúres (Berenice), pero poco a poco ha ido deslizándose por los diversos senderos que se desprenden del tema fundamental del libro: del juego se ha pasado al vicio, a la pasión, y a las tendencias liberticidas de aquellos que pretenden controlar la conducta de cada uno de los ciudadanos. "El último esperpento de la izquierda es esta nueva era de puritanismo", ha dicho también Del Pozo. "Antes eran los curas, ahora los progres". Y lo ha dicho para defender la pertinencia de su novela, que profundiza en el juego no como vicio, sino como "pasión".

Madrid es la corte del lenguaje y en ella, los ladrones de oído sólo tenemos que dejarnos llevar

Sea como fuere, tanto para Amorós como para Jiménez Losantos, la obra es grande precisamente por su tema, y no a pesar de él. "Recoge el testigo y unifica a Quevedo y a Dostoievski". Dos autores universales que descendieron con su pluma hacia esos lugares vetados por la alta literatura, y que supieron hacer un "retrato de la adicción".

Pese a todo, el motivo principal por el que Noche de tahúres ha resucitado tanto tiempo después, han coincidido también ambos, no es tanto por el tema como por el lenguaje. "Es una novela repleta de germanías, que hace alarde del profundo conocimiento que tiene el autor de ese mundillo del juego y la noche", ha dicho Amorós, que también ha destacado la maestría de Del Pozo para plasmar los distintos modos de hablar de los personajes. "Lo que pasa es que Madrid es un turbión del lenguaje", ha respondido este. "Aquí está la gran fábrica del español, tan alejada de la Academia, porque aquí confluyen todas las corrientes. Madrid es la corte del lenguaje y en ella, los ladrones de oído sólo tenemos que dejarnos llevar".

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