
La figura de los payasos lleva años generando terror entre lectores y aficionados al cine. Pero, ¿qué pasa si su versión en juguete se pareciese más a It de lo esperado?

Esta es una de las 140 historias que el periodista David Cuevas (Ciudad Real, 1982) ha recopilado en Inexplicado (Luciérnaga), un libro que reúne experiencias particulares, la mayoría inéditas hasta la fecha, contadas en primera persona por sus propios protagonistas. "La mayoría de personas que han vivido experiencias de tipo paranormal o ufológico tienen muy poco que ganar y mucho que perder cuando se desnudan emocionalmente y te cuentan esas experiencias. Muchas veces, son circunstancias muy dramáticas que ni su entorno conocen. Hay personas que se han encontrado frente a frente con seres fallecidos o con entidades bastante perturbadoras. Hablamos de militares, Guardias civiles, pilotos, radarista... Algunos han vivido anomalías aéreas y han visto peligrar su propia estabilidad. Es difícil contar esto o el hecho de que, haciendo una ronda de seguridad, se han encontrado con un ser fantasmal", explica Cuevas, autor de otros títulos como Dossier de lo insólito o Los sin rastro.
Juguetes con más vida de la que debieran han sido fuente de inspiración para guionistas desde hace décadas, pero los Chucky y Annabelle de la vida real son más comunes de lo que podríamos pensar, según el autor. "En los últimos años, me he topado con muchas historias de muñecos o juguetes que, de repente, empiezan a funcionar solos o se comportan de forma extraña. Cuando intentan callar al muñeco y quitarle las pilas, se dan cuenta de que no tienen. He recopilado media docena de esos casos en este libro. Da bastante respeto que algo tan inocente como un juguete o un muñeco, hagan esto", confiesa David Cuevas. También hay patitos desconcertantes y monopatines inusuales.
"No hay muertes de por medio, pero me atrevo a decir que la realidad supera la ficción", nos cuenta. "Son tan espectaculares y perturbadoras que ni la más imaginativa sala de guionistas podría plasmar los hechos de tipo paranormal o ufológicos que me relatan los testigos. Ni Hollywood podría imaginar algo tan perturbador. Los lectores tienen que ser conscientes que lo que van a leer no es ficción, sino algo real desde el prisma de quien lo cuenta".
Pero, sus favoritos, son los fenómenos de tipo ovni porque "entroncan con otras cuestiones": "Investigando sobre estos sucesos, te encuentras con circunstancias que tienen que ver con cuestiones militares, servicios secretos, criptozoología y hechos paranormales que acaban cruzándose y convirtiendo el enigma en algo súper complejo. Que le pregunten a los americanos y a su pentágono por los UAPs". "Hay quien dice que ya no hay tantos ovnis como antes, pero es que, a lo mejor, ya no miramos casi al cielo", apunta.
Es inevitable, confirma el autor, que estos testimonios le acompañen varios días - u años- por lo espeluznante del relato. "Me quedo con la historia del teniente general Lens Astray, un piloto que, en noviembre de 1979, sale de la base de los Llanos porque se había reportado la invasión del espacio aéreo español. Se encuentra con un fenómeno absolutamente espectacular, lumínico, de proporciones impresionantes, que no supo explicar. De primeras, creyó que se trataba de algún artefacto americano o ruso, pero no encontró explicación. Era un objeto mastodóntico. Además, se le colaron voces de niños por la radio diciendo 'hola, ¿cómo estás? ¿qué haces?' Apagó las radios y las voces seguían. Cuando aterrizó y estaba en los vestuarios cambiándose, los mecánicos le pidieron que fuera donde estaba el avión porque habían saltado un montón de remaches. Ya no se trataba de creer o no creer en el testimonio de este hombre, sino que había una evidencia física. Ese avión estuvo en reparación durante mucho tiempo. Hablamos de una persona muy condecorada, que trabajó para cuatro ministerios distintos, con récord de horas de vuelo en aviones de combate. Una auténtica referencia militar".
El cielo y la tierra
"El libro se articulan dos partes. La primera, sobre fenómenos terrenales que tienen que ver lo paranormal, como encuentros cercanos con entidades, sueños premonitorios, lugares encantados, rituales o apariciones marianas; y una segunda parte destinada a fenómenos celestes en los que incluyo experiencias ovnis", nos adelanta el autor. "Hago un ejercicio que casi se puede considerar anti literario. Solo doy paso a las historias, pongo el foco única y exclusivamente en las historias de las personas que me las cuentan, sin aderezo", avanza.

Cuevas es un gran aficionado a las películas de terror - que sigue comprando en formato físico- y le encantaría experimentar en primera persona algunos de estos sucesos inexplicados. "Soy demasiado crédulo para los escépticos y demasiado escéptico para los incrédulos. No he tenido ningún problema con otros compañeros de profesión por investigar estos asuntos que, de hecho, despiertan bastante curiosidad. Si preguntas a alguien si ha tenido una experiencia paranormal u fonológica, te vas a sorprender porque el porcentaje que da un sí rotundo es bastante alto. Estos temas, aunque en ocasiones despierten risas, está mucho más integrado en la vida de las personas de lo que pensamos".
En este libro, encontramos relatos de todo tipo, como una camarera que cuenta que en el bar que trabajaba había "manos invisibles" que golpeaban "las bandejas hasta tirarlas al suelo"; o un cabo primero que recuerda cómo, en la base de Chinchilla, Albacete, "una luz brillante de color blanco anaranjado, fue cruzando todo el firmamento hasta que se puso casi en nuestra vertical, a unos cinco o seis kilómetros de altura, entonces su luz disminuyó, y se paró en seco unos segundos".
David Cuevas. Inexplicado. Editorial: Ediciones Luciérnaga, 2024. 320 páginas. PVP: 17,95€.