

La escritora Reyes Calderón, que compagina la escritura con su puesto de profesora universitaria, quería explorar si la condición humana cambia con el dinero. Sus conclusiones han dado para una novela, Los crímenes del caviar (Planeta) en la que recupera el personaje de la juez MacHor que le ha acompañado en siete títulos.
Considera que el regreso de la juez MacHor es muy pertinente en el contexto en el que estamos, "en el que parece que, de los tres poderes en los que se sustenta la democracia, hay uno que quiere aplastar a otro. Me apetecía recuperar a los jueces, que son esenciales en la sociedad y en nuestra democracia".
Todo comienza con una serie crímenes que, como dice la propia policía, "no olían a pobre, olían a cuna dorada, a antepasados ilustres, a vanidad mórbida". Se han dado en el exclusivo entorno de Sotogrande, el lugar donde "hasta los perros cotizan en bolsa". Entre los muertos, un millonario local, el propietario de una importante empresa farmacéutica, un cardenal contrario al papa Francisco y un saudí de la realeza. Tienen en común al doctor Jaime Garache, fallecido en un extraño accidente, y esposo de Lola MacHor. El inspector Iturri, que huyó de España porque no podía soportar vivir enamorado de Lola, regresará para investigar el caso. Los fenecidos pertenecían al Club del caviar, una metáfora de "gente que se está merendando la vida antes de que nazca".
"Empecé a pensar si la clase social tenía alguna correlación con los tipos de crímenes. Si los ricos también lloran y si los ricos también matan, ¿cómo lo hacen?", explica Reyes Calderón a Libertad Digital. Eligió Sotogrande no solo por lo elitista del lugar, sino por el contraste de su estilo de vida con el de otras localidades ricas como pudiera ser Puerto Banús. "Lo que rodea a la riqueza es tan diferente de un sitio a otro que me propuse investigar si había algo de peculiar en la condición humana cuando tienes bastante dinero. He estado cinco años asistiendo a las fiestas, me he pateado el terreno, y he visto que a Marbella la gente va a exhibirse, llevan collares de brillantes a la playa, mientras que en Sotogrande la gente no quiere ser vista, quiere pasar desapercibida. Son dos formas muy diferentes de entender la riqueza".

Calderón piensa que el dinero "es importante para no preocuparse por él" y que "la propensión al consumo de los pobres es más alta que la de los ricos". Cree que hay algo más seductor que una cuenta corriente llena: "La riqueza es un trampolín para el poder y nunca se tiene suficiente. Cuando le preguntaban a Aristóteles Onassis cuando iba a dejar de trabajar, él decía que solo lo haría un poquito más. Acumular un poquito más de dinero tiene menos sabor que acumular un poquito más de poder", dice. "El dinero nos atrae a quien no lo tenemos, pero quien sí lo tiene, lo que le atrae es esa capacidad para tomar decisiones y tener el poder", insiste.
La novela concentra distintas líneas de suspense que transitan por intereses farmacéuticos, avances de la ciencia al servicio exclusivo de una sociedad acomodada y conspiraciones en el seno de la Iglesia. Uno de los personajes que pasean por estas páginas pertenece a una organización religiosa conservadora, repartida por todo el mundo, de la que también son miembros algunos políticos españoles, y que está moviendo sus cartas ante la cercana sucesión de Francisco. "El Papa siempre ha propuesto una Iglesia pobre para los pobres. Contrasta con otros miembros a los que les gusta mucho el dinero. Francisco ha sido una sacudida para la sociedad. Es como el viento de otoño, que hace que se caigan las hojas, hojas que ya están muertas y que es mejor que estén caídas. A la sociedad, en general, le viene bien un poco de sacudida".
Temas "de los que hay que hablar"
Los capítulos de Los crímenes del caviar vienen encabezados por una cita de Maquiavelo por ser, dice, "el prototipo de que el fin justifica los medios cuando se trata de poder". "Se pasa una línea muy fina y muy sutil, pero terrible, que es creer que hay personas de tipo A y personas de tipo B. No es que sean amigos o enemigos, sino que hay personas que valen más que otras y a mí eso me parece peligrosísimo".
La escritora cree que ha madurado junto a la juez en estas siete novelas que han compartido. Siente que tiene más capacidad de decir lo que quieres y hacer lo que piensa "sin tantas restricciones". "Saco temas duros, pero son temas de los que tenemos que hablar. Hay que hacer una reflexión. Nos puede costar hablar de determinadas cosas, pero hay que hacerlo. En esta novela doy una visión muy coral de la Iglesia al igual que la doy de la riqueza".
Reyes Calderón, Doctora en Economía y Filosofía, ha publicado doce novelas, entre las que destacan Las lágrimas de Hemingway (2005), Los crímenes del número primo (2008), La puerta del cielo (2015), Clave Matisse (2018) y El juego de los crímenes perfectos (2022).
Reyes Calderón. Los crímenes del caviar. Editorial Planeta, 2025. Nº de páginas: 480 - PVP: 21,90€