
Cincuenta años después de su fallecimiento, Agatha Christie continúa siendo una figura central de la literatura universal. La escritora británica, considerada la gran dama de la novela negra, murió en Inglaterra el 12 de enero de 1976 a los 85 años, pero su obra sigue más viva que nunca, sumando lectores y adaptaciones audiovisuales en todo el mundo.
Sus novelas mantienen una vigencia extraordinaria: se siguen vendiendo por millones y sus historias regresan de forma recurrente al cine y la televisión. Títulos como Asesinato en el Orient Express o Muerte en el Nilohan vuelto a cobrar protagonismo en los últimos años, también en plataformas de streaming, prueba de que su capacidad para atrapar al público permanece intacta.
Agatha Mary Clarissa Christie nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay, en el condado inglés de Devon, en el seno de una familia acomodada. A lo largo de más de cinco décadas de carrera literaria escribió más de sesenta novelas y numerosos relatos, construyendo un universo narrativo que ha fascinado a generaciones de lectores.
Un detective inmortal
Sin embargo, el reconocimiento de la autora no fue inmediato. Antes de publicar su primera novela, Christie acumuló hasta seis rechazos editoriales. Al final, su perseverancia acabó dando frutos en 1920 con El misterioso caso de Styles, obra que introdujo por primera vez al famoso detective belga Hércules Poirot, uno de los personajes más icónicos del género y protagonista de más de 30 de sus novelas.
Meticuloso, elegante y dotado de una lógica implacable, el personaje Poirot se convirtió en un referente literario y cultural, reforzado por su éxito en adaptaciones cinematográficas y series de televisión que han mantenido vivo al personaje durante décadas.
De igual manera, Christie creó otra figura inolvidable: Miss Marple, una anciana observadora y perspicaz que resuelve crímenes desde el supuesto apacible pueblo de St. Mary Mead. Amante de tejer y la jardinería, Miss Marple destaca por su profundo conocimiento de la naturaleza humana y apareció por primera vez en el relato El club de los martes.
Récords teatrales
El legado de Christie no se limita a la narrativa y es que su obra teatral La ratonera ostenta un récord histórico en el West End de Londres. Estrenada en 1952, continúa en cartel y ha superado ya las 30.000 representaciones, convirtiéndose en la obra con mayor permanencia ininterrumpida en la historia del teatro comercial.
La vida personal de la escritora también estuvo marcada por episodios propios de una novela de intriga. En 1926 protagonizó una misteriosa desaparición que mantuvo en vilo al Reino Unido durante días y que nunca llegó a explicar públicamente.
Casada inicialmente con Archibald Christie –con quien tuvo una hija–, se divorció en 1928 y dos años después contrajo matrimonio con el arqueólogo Max Mallowan. Junto a él viajó por Oriente Medio, una experiencia que inspiró escenarios y tramas de novelas como Asesinato en Mesopotamia, Cita con la muerte, Intriga en Bagdad o Muerte en el Nilo.
Por otra parte, su labor como enfermera voluntaria durante las dos guerras mundiales le permitió adquirir un profundo conocimiento de sustancias tóxicas, un recurso que utilizó con maestría en sus historias y que contribuyó a su reputación de precisión y verosimilitud.
Un legado que no termina
Christie dominaba como nadie el arte de la intriga, los personajes reconocibles y los desenlaces sorprendentes. Por ello, decidió cerrar el destino de su detective más famoso antes incluso de morir: Poirot fallece en Telón, publicada en 1975, un año antes del fallecimiento de la autora en Winterbrook.
Para el historiador y especialista Mark Aldridge, el verdadero legado de Agatha Christie reside en su permanencia. "Sigue siendo el punto de referencia con el que se compara a cualquier escritor de novela negra", ha afirmado. Su obra continúa despertando interés y nuevas adaptaciones, incluida una próxima producción televisiva basada en El misterio de las siete esferas, ha añadido el historiador.
Aldridge ha resumido su éxito con una idea sencilla: Christie sabía contar historias como nadie. Supo combinar intriga, emoción y entretenimiento con una eficacia que, aún 50 años después, sigue intacta.


