
En una discreta calle del exclusivo barrio de Ginza, en Tokio, se esconde una librería que desafía todas las reglas del mercado editorial. Se trata de Morioka Shoten, un pequeño espacio que ha convertido la simplicidad en su mayor estrategia de ventas. Aquí no hay estanterías abarrotadas de libros como salen en las películas, sino un único libro a la venta cada semana.
Fundada en 2015 por Yoshiyuki Morioka, esta librería propone una experiencia completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. Sobre todo en el contexto actual donde la sobreoferta domina la industria.
Cada martes se presenta una nueva obra que permanecerá en el local hasta el domingo. Durante esos seis días, el libro no solo se vende, sino que se convierte en el eje de una pequeña exposición: fotografías, objetos o instalaciones transforman el espacio en una especie de galería temática.
< MORIOKA SHOTEN: LA ÚNICA LIBRERÍA DEL MUNDO CON UN SOLO LIBRO A LA VENTA >
Una de las librerías más revolucionarias de los últimos tiempos en la ciudad de Tokio.
— j.l. cuerasolatorre (@2b10julio_l) December 2, 2020
Para Yoshiyuki Morioka su librería ideal sólo podía tener un libro a la venta. pic.twitter.com/V2ko3oUCK2
El interior del espacio está completamente desnudo para facilitar el cambio de temáticas de un libro a otro. Más que una tienda, el lugar funciona como un escenario donde cada libro tiene su propio momento protagonista.
Una respuesta al exceso digital
La propuesta surge en un contexto marcado por la transformación del sector editorial tras la irrupción de gigantes como Amazon. Desde mediados de los años noventa, la expansión del comercio online y los algoritmos de recomendación han puesto en jaque a las librerías tradicionales, muchas de las cuales han acabado desapareciendo.
La idea se resume en una expresión japonesa: issatsu, isshitsu, que podría traducirse como "una habitación, un libro". Antes de abrir este singular establecimiento, Morioka pasó años trabajando en librerías de segunda mano, donde observó que la verdadera conexión con los lectores se producía cuando una obra recibía toda la atención. Esa intuición se terminó convirtiendo en un modelo de negocio.
A pesar de su planteamiento extremo, el modelo ha demostrado ser viable. Desde su apertura, la librería ha vendido miles de ejemplares, abarcando géneros muy diversos: desde los universos ilustrados de Tove Jansson hasta los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen o la fotografía botánica de Karl Blossfeldt y ha acabado demostrando que limitar no siempre significa perder éxito, sino, en ocasiones, diferenciarse del resto de librerías para poder convertirse en el punto de referencia de la ciudad.

