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Todo sobre el amor en 70 páginas

'El amor' nos muestra 50 años de una vida en común en la que todo es reconocible. Jeanne y Jacques podrían ser nuestros padres, tíos o vecinos, nosotros mismos.

'El amor' nos muestra 50 años de una vida en común en la que todo es reconocible. Jeanne y Jacques podrían ser nuestros padres, tíos o vecinos, nosotros mismos.
Claire Danes y Leonardo DiCaprio en una versión cinematográfica de Romeo y Julieta. | Cordon Press

Ni Hamlet, ni Macbeth, ni hostias. Mi obra favorita de Shakespeare siempre será Romeo y Julieta. En su momento, me acerqué a esta tragedia amorosa con cierta prevención, esperándome un pastelazo, y me encontré un texto delicioso repleto de frases para el recuerdo.

Más allá del famoso monólogo en el balcón, una de mis citas favoritas es esta que pronuncia el padre de Julieta: "Es tan tarde que dentro de poco será temprano".

También permanece en mi memoria aquel diálogo inicial, cuando a Romeo, que bebe los vientos por Rosaline, le preguntan: "¿Qué pesar alarga las horas de Romeo?". Y él responde: "Estar falto de aquello que, cuando se posee, las acorta". Maravilloso.

Precisamente una de las genialidades de la obra es que Romeo aparezca al principio enamorado de otra. Esto suele interpretarse como una muestra del encanto extraordinario de Julieta, frente a quien palidecen todas las Rosalines de este mundo. Hay, sin embargo, otra lectura posible, y es que Julieta sería una Rosaline más en el constante picoteo de flor en flor de Romeo. Las circunstancias precipitan en este caso un desenlace trágico pero, de no haber sido así, Romeo, como buen italiano, se habría colgado de cualquier otra una vez pasado el calentón.

La historia que hoy nos ocupa se inicia con un patrón similar al de Romeo y Julieta: una mujer, Jeanne, está locamente enamorada de un tipo llamado Pietro, pero 15 páginas después se lía con un tal Jacques. Solo que aquí no albergamos dudas sobre si Jacques es uno más en la lista, porque Jeanne se casará con él y pasarán juntos toda la vida.

El libro de Jeanne y Jacques lo ha escrito François Bégaudeau –autor de La clase, que fue llevada al cine por Laurent Cantet– y es lo que parece: una historia de amor. Que los franceses nos hablen del amor nos reconforta porque es lo que esperamos de ellos y el motivo por el cual volvemos una y otra vez a su literatura. Mientras que los escritores españoles –y muy especialmente las escritoras españolas– se han dedicado en los últimos años a desacralizar el amor, los escritores franceses siguen contándonos la más elemental de las verdades: que el amor es lo mejor que te puede pasar en la vida.

Esta historia de amor entre Jeanne y Jacques lleva por título El amor. Así, a secas. No es el amor en un período concreto –El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez– o a una hora determinada del día –El amor al mediodía, de Éric Rohmer–. Ni siquiera es uno de los muchos amores que alegran el mundo –Un amor, de Sara Mesa–, sino que desde el título, escueto y contundente, se nos presenta este libro como la obra definitiva sobre el amor. Para contárnoslo todo sobre el amor, a François Bégaudeau le han bastado 70 páginas.

Parecería que en 70 páginas uno tendría que ceñirse al conflicto central de la historia y descartar los detalles accesorios. Aquí sucede lo contrario: se nos narran todas las minucias de la vida de pareja porque ellas son precisamente el principal elemento de la trama. Se nos dice, por ejemplo, que, entre los regalos de boda, Jeanne y Jacques reciben un bono de compra en una tienda de muebles por un valor de 2.000 francos.

Tras una larga deliberación, eligen un armario y una cama de matrimonio, los dos en la misma madera beige. Como los gastos de envío no están incluidos, hay un primo que los ayuda con su camión a transportar los muebles. Hay que tener mucho talento para contar una nimiedad como esta y que resulte interesante.

El amor nos muestra 50 años de una vida en común en la que todo es reconocible. Jeanne y Jacques podrían ser nuestros padres, nuestros tíos, nuestros vecinos, nosotros mismos. "Es la historia de un amor como no hay otro igual", canta el bolero. Esta es la historia de un amor como los hay a patadas. Ahí radica la originalidad de esta obra: en renunciar a la originalidad.

Bégaudeau no solo convierte lo trillado en fascinante, sino que consigue que esos 50 años de cotidianeidad avancen a un ritmo trepidante. Para lograr este efecto, fusiona distintos planos temporales en un mismo párrafo sin solución de continuidad. A veces tardas un par de frases en comprender que se ha cambiado el decorado y, al darte cuenta de la maestría con que François Bégaudeau ha engarzado las escenas, piensas: "¡Qué cabrón!". Cuando llevas encadenadas varias obras infumables y te has ido encabronando cada vez más con quienes las han perpetrado, da gusto encontrar un libro como este y poder llamar "cabrón" a su autor en el buen sentido.

Si no os habíais enterado hasta ahora de la existencia de esta novela, es porque la ha publicado Ediciones Irradiador, una de esas editoriales que, con demasiada frecuencia en España, parecen empeñadas en boicotearse a sí mismas. Irradiador posee un catálogo reducido pero muy cuidado, lo cual evidencia el buen gusto de sus editores. Han decidido, sin embargo, presentarse al mundo con una página web desangelada, hecha por un primo que en el instituto sacó notable en Tecnología. A esto se suma –o se resta– que no publican en libro electrónico –primer error grave en una editorial que no tiene buena distribución–. Tampoco tienen disponibles en su web las primeras páginas de sus libros –segundo error grave en una editorial que no tiene buena distribución–. Por no tener, no tienen ni Twitter –¡ni siquiera tienen Bluesky!–. Sin una cuenta en la red de Elon Musk, ¿cómo demonios van a retuitear esta columna en la que digo que han publicado una obra cojonuda? Tendréis que ser vosotros quienes lo hagáis.

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